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Deborah García Bello: «Los productos ‘sin química’ son una estrategia de marketing»

Por Rafa López para El Faro de Vigo

La divulgadora defendió que esta ciencia es «ecologista» y que descubre «bellezas sutiles en todo lo ordinario». Destacó aspectos sorprendentes de la sal, el mercurio y el grafito.

J. LORES. DEBORAH GARCIA BELLO EN EL CLUB FARO

J. LORES. DEBORAH GARCIA BELLO EN EL CLUB FARO

La divulgadora científica Deborah García Bello dijo ayer en el Club FARO que «los productos sin química son una estrategia de marketing, una moda pasajera que echa por tierra el trabajo de profesores y divulgadores». Licenciada en Química por la Universidad de A Coruña, la creadora de Dimetilsulfuro.es, Premio Bitácoras 2014 al mejor blog de ciencia nacional, defendió la química como una «ciencia ecologista», ya que permite, entre otras cosas, que bebamos agua sin ningún peligro para nuestra salud y que los suelos sean fértiles.

García Bello (A Coruña, 1984) habló de «Lo extraordinario de lo ordinario: todo es cuestión de química», una conferencia-coloquio presentada por Manuel Vicente, director y presentador del programa Efervesciencia, de Radio Galega. «El agua de una botella de agua mineral también es un producto químico», recordó este divulgador, que destacó la «mirada de artista y de niña que se hace preguntas» de la conferenciante, capaz de descubrir aspectos sorprendentes de algo tan cotidiano como la sal de cocina, el carboncillo de los lápices y el cocido gallego.

La joven química gallega, que colabora también en el programa Efervescencia, acaba de publicar su primer libro de divulgación científica, «Todo es cuestión de química» (Paidós), y el Club FARO ha sido el primer lugar donde lo ha presentado. «La química descubre bellezas sutiles en todo lo ordinario, me da la capacidad de sorprenderme siempre», subrayó.

Contó la divulgadora, que ha publicado también un libro de poesía, que de niña solía ir a la playa de Areas Gordas, en Sanxenxo, y observar la arena que recogía en su mano. Se fijaba en los diferentes granos que la componían, todos diferentes entre sí. «En un grano de arena hay una cantidad de átomos equivalente a un número con treinta cifras», subrayó.

Al igual que la arena, aparentemente homogénea, está compuesta de granos muy diferentes, todo lo que nos rodea, hasta nosotros mismos, está compuesto de átomos diferentes. «Hay un total de 114, los que contiene la tabla periódica de los elementos de Mendeléyev, aunque hoy sabemos que hay más, llegan a 118 –explicó–. En la naturaleza solo hay 92, que unidos entre sí forman todo lo que tenemos». «La tabla periódica ordena los elementos por propiedades. Me parece lo más representativo de la ciencia. Lo que hacemos los químicos a lo largo de la carrera es básicamente aprender a leer la tabla periódica», añadió.

Se refirió a una sustancia que calificó de «bellísima» aunque pase totalmente inadvertida porque es sencilla y cotidiana: la sal de mesa, el cloruro de sodio (NaCl). Explicó que el sodio y el cloro se unen porque «cada uno de ellos quiere parecerse a los del último grupo de la tabla periódica», los gases nobles. Siguiendo con esa analogía, dijo que el cloro «quiere adquirir el ‘ropaje’ del argón», es decir, tener la misma cantidad de electrones, y lo mismo ocurre con el sodio y el neón. Uno quiere ganar un electrón y otro quiere perderlo, y eso es lo que hacen cuando se enlazan formando la sal. Los átomos, siguiendo una distribución ordenada, forman cristales, que podemos ver si observamos detenidamente la sal gorda. «Se trata de minúsculos cubitos, y la sal no puede formarse de otra forma que no sean esos cubos».

J. LORES. DEBORAH GARCIA BELLO EN EL CLUB FARO

J. LORES. DEBORAH GARCIA BELLO EN EL CLUB FARO

Se refirió también al mercurio, metal líquido que hace años estaba presente en la vida cotidiana a través de los termómetros. Al ser una sustancia altamente neurotóxica, hace años se prohibió su utilización en los termómetros de uso doméstico. «El mercurio es un metal líquido, por eso es bonito. Es el elemento número 80 y tiene el signo Hg porque se le llamaba hidrargirio. Sus electrones no son capaces de establecer enlaces estables, por eso es líquido».

Ya en el coloquio, se le preguntó a Deborah García Bello por la sal del Himalaya. Explicó que es una sal común con impurezas como los fluoruros o el magnesio, que rompen su estructura y le confieren su color rosa. No está indicada para hipertensos. Para este problema de salud se recomienda cloruro de potasio, una sal sin sodio que tiene un sabor peculiar.

Dijo también que el agua que debemos consumir tiene que tener sales minerales. De lo contrario, si bebiéramos agua destilada, sin sales, la ósmosis haría que el agua del interior de las células, que sí contiene sales, se equilibrase con el agua del exterior, lo que haría que las células se hinchasen.

«El dimetilsulfuro es el componente principal que produce el olor a mar»

Desveló también el origen del nombre de su blog, Dimetilsulfuro.es: «En Madrid echaba de menos el mar de Galicia, y el dimetilsulfuro es el componente principal que produce el olor a mar».

J. LORES. DEBORAH GARCIA BELLO EN EL CLUB FARO

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«El grafito y el diamante no tienen que ver pero están hechos de lo mismo»

Deborah García Bello recordó que la forma en la que unos átomos se enlazan con otros es tan importante como los átomos que conforman cualquier material. Ocurre, por ejemplo, con las minas de los lápices y con la piedra más dura que existe en la naturaleza. «El grafito y el diamante –apuntó– no tienen que ver aparentemente, pero están hechos de lo mismo». Es la disposición geométrica de sus enlaces atómicos lo que diferencia unos materiales de otros. El grafito, que conforma las minas de los lápices, está formado exclusivamente por átomos de carbono, dispuestos en miles de finas láminas negras. «El carbono está entrelazado como en panales de abeja, de forma hexagonal, y los enlaces entre las capas [a la manera del hojaldre] son tan débiles que eso permite dibujar con el lápiz: al usarlo dejamos una lámina de átomos de espesor casi atómico». El diamante, por el contrario, se forma en zonas de altas presiones, como el manto terrestre, y puede llegar a la superficie a través de los volcanes. «No tienen nada que ver y están hechos exactamente de lo mismo», destacó la divulgadora. Más similar al grafito es el grafeno, que, como apuntó Manuel Vicente, fue descubierto por unos científicos que jugaban a obtener láminas finísimas de grafito despegándolas con cinta adhesiva, capa a capa. El grafeno, material actualmente en auge, está formado por hojas de grosor atómico, pero tan resistente que una hoja de espesor atómico es capaz de soportar varios kilos de peso sin romperse. Es más duro que el diamante y que el acero, pero muy ligero, flexible, elástico y con alta conductividad térmica y eléctrica.

Publicado el 1 de marzo de 2016 en El Faro de Vigo 

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    1 comentario en "Deborah García Bello: «Los productos ‘sin química’ son una estrategia de marketing»"

    • sole says

      No dejas de sorprenderme… mi padre siempre decía que la vida es pura química y física… y ahora que estoy un poco enganchada a tú blog… empiezo a descubrir lo interesante que es saber de dónde vienen las cosas… el porque de su color.olor… tamaño… de las composiciones … en fin.. cuando leo tú artículos hasta puedo sentir el olor …

      Saludos… y me encantaría que hicieses talleres para niños… para inculcarles el porque de la ciencia… el dimetilsulfuro …

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