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Entradas etiquetadas como “cristal”

Roger Hiorns: el motor cristalino

Roger Hiorns 1

Sin título, 2011. Roger Hiorns.
Motor, acero, sulfato de cobre. 170 x 58 x 68 cm

Actualmente en la Tate Gallery de Londres está expuesta una pieza del artista británico Roger Hiorns (1975). La pieza, sin título, es un motor de coche cuya superficie está completamente cubierta por una película de minúsculos cristales azules que brillan como purpurina. Este motor está colocado sobre una base que se asemeja a la silla más representativa del arquitecto Donald Judd. Escondido bajo el motor, y conectado por un tubo, se aprecia una pequeña pieza también cubierta de minúsculos cristales azules.

Seguir leyendo en el Cuaderno de Cultura Científica de la UPV/EHU >>

Ocaso de cobalto (II)

Para Ana Mª Bello Moráis, mi madre,

porque ella es la luz que todo lo engalana.

Este verano visité la Mostra Internacional que celebra el Museo de Arte Contemporáneo Gas Natural Fenosa de A Coruña, y entre las obras expuestas seleccionadas estaba un cuadro con una presencia rotunda y a la vez de una belleza encandiladora y delicada. Se trataba de un pedazo de cielo rosicler, de una ventana impoluta hacia un cielo ligeramente azul donde se difuminan unas nubes tan finas y rosadas como la piel. Ese colorido tan sutil, con un límite tan difuso, recorre de un golpe de vista todos los ocasos, esa obsesión perenne de la pintura a lo largo de toda la historia del Arte. Recordé las minuciosas pinceladas rosas de las obras de Turner, de Monet, de Renoir, hasta las abruptas pinceladas de los horizontes de Rothko. Este cielo era sólo un pedazo del cielo, sólo el matiz.

Cuadro F. Herbello

Cuadrado higroscópico. Cloruro de cobalto II sobre lienzo (106,2 x 106,5 cm). Fran Herbello, 2014

El título de la obra es Cuadrado higroscópico y la ficha técnica Cloruro de cobalto II sobre lienzo. Un solo pigmento que alberga los azules y los rosas del cielo, un solo pigmento tornadizo e higroscópico sobre un lienzo blanco impoluto. Me emocioné muchísimo. Estaba ante una obra de inmensa belleza, con la perfecta armonía de ese tipo de Arte en el que nada es caprichoso: el objeto, el título y los materiales. Todo cobraba un sentido mayor, era más que un pedazo de cielo impresionista, era el mismo cielo congelado en un cuadro.

El objeto, el título y los materiales están perfectamente encajados, y es ahí donde residen las diferentes capas de lectura, donde se esconde la belleza íntima de la obra. Y todo nace de la simetría del cloruro de cobalto II empleado como pigmento. De nuevo la Química ha posibilitado esta obra y la ha dotado de sentido.

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Un paseo por mi historia a través del sulfato de cobre II

La primera vez que estuve en un laboratorio fue en mis años de colegio. Allí era donde la Química abandonaba los libros y las pizarras y se enredaba con la realidad.

Siempre era divertido bajar al laboratorio. Casi nunca sabíamos cuándo tocaría ir, pero prácticamente todos los días lo demandábamos. Allí era donde de verdad ocurrían las cosas que Joselu nos contaba. Se asomaba por la puerta del aula, con su decena de bolígrafos y su espátula en el bolsillo de la camisa, sus manos repletas de tiza, y nos decía ¡Al laboratorio! y salíamos en desbandada, nos colocábamos rápidamente en fila en el pasillo y esperábamos a que Joselu echase a andar.

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Belleza cristalina, única y helada: los copos de nieve

En colaboración con Irene Fernández Franco,
estudiante de 1º de  Bachillerato de  A Coruña.

Copo de de nieve fotografiado por Wilson A. Bentley, "The Snowflake man"

Copo de de nieve fotografiado por Wilson A. Bentley, «The Snowflake man»

«La palabra nieve nos trae a la mente ese paisaje teñido de un velo blanco intemporal e incorrupto, forjado a base de innumerables copos de nieve que van cayendo lenta y delicadamente, posándose sin prisa pero sin pausa hasta que cubren todo el paisaje. Esta forma de agua tan aparentemente mágica y bella sin ninguna duda tiene su origen microscópico en esos pequeños cristales de hielo de apariencia tan frágil y que esconde una sorprendente belleza geométrica que contrasta con lo que vemos a nuestra escala, una masa amorfa y moldeable de color blanco y muy fría. Sin embargo, el mundo microscópico a veces, parece sacado de la ciencia ficción. Es una pequeña conspiración en la que los diferentes estados de la materia en el agua se alían para esculpir los copos de nieve». Miguel Rodríguez Lago, Físico.

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