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Calcio 100% natural

En mis clases los alumnos suelen preguntarme qué hay de cierto en algunas campañas de márquetin, sobre todo cuando se trata de “estudios científicos que avalan que…”. Y otras veces directamente dan como ciertas las informaciones pseudocientíficas que constantemente reciben de la publicidad. Es peligroso el uso del cientificismo, sobre todo cuando no es científico, y sobre todo cuando “lo químico” es malo y “lo natural” es bueno, como si fuesen cosas diferentes.
La publicidad está padeciendo una enfermedad y nos la está contagiando. Podría llamarla “quimiofobia”, pero realmente esto puede acabar siendo un tipo de “ignorancia inducida”.
Ahora mismo es tendencia en publicidad eso de ponerle la etiqueta a todo de 100% natural, cosa que todavía no sé qué significa, pero que al parecer funciona muy bien como reclamo. Para poneros un ejemplo os hablaré de las leches enriquecidas con calcio. Ahora parece que la leche ya no tiene calcio suficiente, que estamos todos raquíticos y padeciendo osteoporosis y necesitamos un suplemento de calcio, pero no de cualquier calcio, ya que tiene que ser calcio natural, el de leche, leche. Porque al parecer hay otro tipo de calcio al que llaman “calcio de sales” que ya no es natural y no debe de ser bueno.
Pues bien, siento deciros que calcio no hay más que uno. El calcio es el elemento químico número 20. Tenemos 118 elementos reconocidos, y no hay más, de eso está hecho todo, lo que llaman natural y lo que no, todo está hecho de diferentes combinaciones de esos 118 elementos. Todos ellos los podéis encontrar en una tabla periódica cualquiera.
El calcio es calcio, con símbolo “Ca”, y no puede ser otra cosa, porque es el único elemento que posee 20 protones en su núcleo. Si tuviese 19 protones sería potasio, y si tuviese 21 sería escandio, y así sucesivamente. Así de simple. Y si lo sacamos de la leche o de una piedra seguiría siendo el mismo elemento químico, formado exactamente por lo mismo en la misma proporción: protones, neutrones y electrones. Y no, no existen protones naturales y artificiales, porque todo lo que existe es lo que hay, es lo que la naturaleza nos ha dado. Todos los protones, neutrones y electrones son iguales.
Aquí veis la representación de un átomo de un elemento químico cualquiera:
atomo
El calcio que lleva la leche aparece siempre como una sal de calcio, es decir, calcio acompañado de otra cosa que lo hace ser soluble para que el organismo pueda absorberlo (como catión Ca+2). Puede aparecer como carbonato de calcio, como citrato de calcio, como acetato de calcio, fosfato de calcio, etc. y esto es así provenga de la leche o de una piedra, así que lo de que las “sales de calcio” ya no son tan buenas no es cierto, porque la leche también tiene el calcio en forma de sales.
Otro componente fundamental que posee la leche de por sí y que añaden en mayor concentración en estos productos  (perdón, que “enriquecen”, que los publicistas lo dicen así) es la vitamina D. Sin ese cofactor no absorberíamos el calcio, tan necesario para nuestros huesos y dientes, y también para nuestro metabolismo: es segundo mensajero en la contracción muscular e influye en el intercambio de iones a través de la membrana celular y en la liberación de neurotransmisores. Así que sí, hay que tomar calcio, ya que sin él podríamos sufrir enfermedades como el raquitismo o la osteoporosis (enfermedades de los huesos). Pero ojo, un consumo de cualquier sustancia en exceso también tiene sus consecuencias, puesto que todo, hasta lo esencial, a partir de cierto límite se vuelve tóxico. Así que tomar un exceso de calcio (sobre todo en presencia de vitamina D) puede producir hipercalcemia (calcificaciones óseas) e impedir la absorción del hierro.
Así que tomad la leche que os dé la gana, y si está “enriquecida” con calcio y vitamina D, consumidla con moderación, pero a sabiendas de que el calcio, calcio, de leche, leche es el mismo que el calcio, calcio, de piedras, piedras.

Esta entrada participa en la XVIII edición del Carnaval de Biología, organizado por Ameba Curiosa.

    2 comentarios en "Calcio 100% natural"

    • Sandra says

      Buenas tardes,

      Ante todo mencionar que me encantan los artículos publicados!!

      Ahora bien, tengo una duda… si no se puede tomar productos lácteos debido a una intolerancia a la lactosa, ¿cómo podemos suplir ese calcio si no es mediante la ingesta de leche y derivados? desconozco si las leches “sin lactosa” cumplen y llevan calcio ni los derivados…

      De todos modos, después de leer el artículo de “yogures naturales de la abuela” posiblemente pruebe a tomar yogures naturales (fijándome en las etiquetas claro está).

      Muchas gracias por aclarar lo que tantos “desaclaran”

      • Deborah García Bello says

        Hola Sandra,

        las leches “sin lactosa” mantienen la concentración normal de calcio que cualquier otra leche sin tratar, el calcio que ya contiene la leche de forma natural, ya que el proceso de hidrolizar la lactosa no afecta al calcio y tampoco a su biodisponibilidad (el calcio se asimila igual).
        Si no te gusta la leche “sin lactosa”, porque es más cara o porque sabe más dulce que la normal (porque al hidrolizar la lactosa, la capacidad endulzante de los azúcares por separado es mayor), puedes optar por consumir yogures o quesos sin lactosa que, como sabes, muchos prácticamente no contienen lactosa de serie, como los yogures naturales tradicionales o los quesos como el emmental.

        Gracias por tu comentario 😉

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