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Leche: mitos y realidades

En colaboración con Gonzalo Delgado Pando
doctor en Ciencia y Tecnología de los alimentos

Tras unas semanas con el Facebook atestado de artículos (uno, dos, tres…)  en los que supuestamente Harvard había eliminado el consumo de leche de su pirámide nutricional, he creído necesario escribir un artículo para dar a conocer un poco más sobre este alimento.

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COMPOSICIÓN

La leche de vaca entera nos aporta unas 65 kcal por cada 100g, o lo que viene a ser unas 130 calorías por cada vaso de leche. Para los que no esteis al tanto de las calorías que debemos ingerir al día, de media unas 2000, siendo algo mayor para algunos y menor para otros (dependiendo de la altura, peso y actividad física, fundamentalmente). En estos 100 g de leche también se encuentran 3 g de proteína, 4 g de lípidos (o grasas) y 5 g de hidratos de carbono (comúnmente llamados azúcares), el resto es prácticamente agua. Dentro de las vitaminas y minerales que aporta la leche destacan grandes cantidades de calcio y de fósforo.

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Lactosa

La proteína de la leche es una proteína de alto valor biológico que contiene la mayoría de los aminoácidos esenciales a excepción de los azufrados y la fenilalanina. El hidrato de carbono fundamental de la leche es lactosa, la lactosa es un disacárido formado por una molécula de glucosa y otra de galactosa, la gente intolerante a la lactosa lo es porque no sintetiza el enzima necesario para digerirla, denominado lactasa. El calcio de la leche es bastante biodisponible, más aún el de los quesos curados, ya que la proporción de fósforo no es tan alta como en la leche, lo que permite una mejor absorción de calcio. Por otro lado, las verduras ricas en calcio (como acelgas y espinacas) contienen oxalatos que impiden una total absorción del calcio, siendo por lo tanto, menos biodisponible en estos alimentos.

La leche de vaca entera contiene alrededor de 4 g de ácidos grasos por cada 100 gramos de la misma. Dentro de esta grasa la composición es de alrededor del 65% ácidos grasos saturados, 33% de ácidos grasos monoinsaturados y un 2-3% de ácidos grasos poliinsaturados. Es importante conocer esta composición ya que no todos los ácidos grasos parecen actuar de la misma manera en nuestro cuerpo. Si bien necesitamos consumir cierta cantidad de ácidos grasos saturados, ya que contienen ácidos grasos esenciales, éstos son los que están siendo relacionados con el desarrollo de diversas enfermedades entre ellas la Enfermedad Cardiovascular (ECV). El papel de los ácidos grasos monoinsaturados parece ser más saludable y existen algunos estudios que asocian su consumo con una protección frente a esta ECV. Debido a la escasa cantidad de poliinsaturados que aporta la leche me centraré en los otros grandes grupos para no dilatar la lectura.

acidos grasos

Dentro de los ácidos grasos saturados (aquellos que no contienen insaturaciones) los más abundantes son palmítico, mirístico y esteárico (por orden de abundancia). Y dentro de los monoinsaturados (con una insaturación) el ácido oleico.

HISTORIA DEL CONSUMO DE LECHE

A finales de Julio apareció un artículo en Nature titulado “Arqueología: la revolución de la leche”. A todos aquellos interesados en el tema les recomiendo que lo lean, ya que es muy ilustrativo. Para los vagos voy a hacer un resumen de lo que allí se explica con más detalle.

El artículo empieza exponiendo el hallazgo de unas cerámicas de las que se creía podían haberse usado para separar el suero del cuajo para hacer queso, databan de 7000 años atrás. El problema es que no se había podido demostrar que esto era así hasta hace bien poco, cuando se analizaron restos de ácidos grasos adheridos a estos utensilios encontrándose ácidos grasos típicos de la leche.

Continúa con la interesante explicación de la historia del consumo de leche en el mundo. Tras la última glaciación, los adultos (que no los niños) eran incapaces de consumir leche, la leche era considerada una toxina. Se carecía de la enzima lactasa necesaria para digerir la lactosa y por tanto no se podía consumir. Pero hace unos 11000 años en el Medio Oriente aprendieron a reducir la lactosa mediante la fabricación de productos lácteos como queso o yogurt que todo el mundo podía consumir. Unos cuantos miles de años después, una mutación aparecida en Europa dotó a ciertos humanos de la capacidad de producir enzima lactasa, esta mutación se expandió por todo el mundo y supuso un gran avance en la nutrición humana, ya que la leche podía ser consumida, suponiendo una gran alternativa cuando se estropeaban cosechas.

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Actualmente alrededor del 35% de la población puede digerir lactosa después de la edad de 7 u 8 años, pero como podemos apreciar en el mapa esto es bastante desigual según zonas. Continúa el artículo hablando de genética, estimando que la mutación que propició la posibilidad de generar lactasa ocurrió hará unos 7500 años en las llanuras de Hungría. Además se ha estudiado que es un gen bastante fuerte y persistente. Esta mutación surgió miles de años después de que los primeros ganaderos aparecieran en Oriente Medio y fabricaran productos lácteos “bajos en lactosa”, es por esto por lo que por esta zona aún no existe una gran prevalencia de la lactasa (como se puede apreciar en el mapa) y sí exista en las zonas a las que se expandieron (norte y oeste).

dairy-diaspora2RECOMENDACIONES SOBRE EL CONSUMO DE LECHE

Esta entrada venía al hilo de las nuevas recomendaciones de Harvard, que supuestamente había eliminado la leche de su dieta saludable. La cuestión me sorprendió y me puse a buscar la fuente de toda información. Pues como bien se ve en la imagen de más abajo allá al lado de donde sale el vaso de agua pone: limit milk/dairy (1-2 servings per day) o lo que en castellano viene a ser limita el consumo de leche y derivados a 1-2 raciones al día. Vamos que el titular no se correspondía con lo que recomiendan en Harvard.

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En este punto cabría comentar que las recomendaciones de Harvard son para la población a la que están adscritos, es decir, la sociedad americana. En el caso de España, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria recomienda el consumo de 2 a 4 raciones diarias de leche y derivados, dependiendo de la edad y estado fisiológico (embarazo, lactancia,etc.). Por lo tanto vemos que en España las recomendaciones son algo mayores, dependiendo de factores como la edad y el estado fisiológico, además también recomiendan consumir productos desnatados en el caso de adultos con problemas cardiovasculares.

En EEUU se suministran 256 kg leche/año/persona, está entre los países donde este valor es elevado (junto con Finlandia, Rumanía, Holanda, entre otros) en España el dato es de 152 kg leche/año/persona (datos de 2009, excluyendo mantequilla). No es raro, por tanto, que teniendo un consumo tan elevado de leche se intenten aplicar políticas sanitarias que vayan hacia una mayor restricción, debido a la relación de un alto consumo de grasas saturadas con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares.

EFECTOS EN LA SALUD

Pasado el susto inicial seguí investigando en la web de Harvard a ver qué comentaban sobre este alimento y si chocaba mucho con lo que yo había estudiado y con lo escuchado en algunas charlas sobre el tema. Principalmente se centran en la leche, calcio y la salud ósea, pero tocan algún que otro tema.

La osteoporisis es la pérdida de tejido global del hueso, se produce un balance negativo entre el “hueso formado” y el “destruido”. El calcio es un componente esencial de los huesos y ciertos factores como la edad hacen que este mineral tan importante para la estructura ósea se vaya perdiendo. Para prevenir la osteoporosis se recomienda consumir suficiente calcio para tener una buena densidad ósea antes de que se vaya perdiendo (a partir de los 30), pero aún así existen otros factores influyentes. Con el calcio de la leche existe una paradoja, ya que estudios potentes destacan que un consumo bajo de leche no está relacionado con la osteoporosis y que un consumo alto no previene la fractura de cadera. No resulta tan sorprendente si tenemos en cuenta que en la salud ósea intervienen más factores como el ejercicio regular y el consumo adecuado de vitaminas D y K. El consumo de calcio y la salud ósea es un tema bastante controvertido actualmente y aún no se ha realizado experimentación a largo plazo que pueda aportar nuevas evidencias.

Al consumo de leche se le ha relacionado también con diversas enfermedades:

  • Enfermedad Cardiovascular: A continuación me extenderé sobre este tema, pero también recomiendo leer esta entrada del blog amigo El saber culinario donde se hace mención.
  • Cáncer de ovario: Las evidencias no son fuertes, solo posibles.
  • Cáncer de próstata: relacionado con un alto consumo de calcio, grasa y hormonas. Las evidencias son probables.

Estas relaciones son solo evidencias (algunas incluso solo posibles y otras que parecen ser todo lo contrario) y no existe una relación causa-efecto en el consumo de leche y el desarrollo de enfermedades, por lo tanto debemos atenernos a las recomendaciones actuales que han sido tomadas con todos los datos científicos disponibles.

La ECV aún representa la principal causa de muerte por enfermedad no transmisible en Europa. Parece lógico, por lo tanto, que actualmente se estén centrando esfuerzos en el estudio de cómo prevenir esta enfermedad mediante una dieta adecuada. Se ha estudiado en profundidad la relación de la grasa y tipo de grasa con el riesgo de ECV, siendo la grasa saturada la que ha salido peor parada. Pero aún dentro de esta grasa saturada, los diferentes ácidos grasos parecen ejercer un efecto distinto frente a la ECV. Así, los ácidos de cadena corta (menos de 10 átomos de carbono) y el ácido esteárico parecen ser neutros frente al desarrollo de ECV, mientras que las evidencias negativas están centradas en el ácido palmítico; al menos en cuanto a niveles de colesterol total, LDL colesterol y HDL colesterol (llamados malo y bueno respectivamente). Por lo tanto, teniendo todo esto en cuenta, sería el ácido palmítico de la grasa de la leche el que ejercería un efecto negativo en la salud del consumidor si de ECV habláramos.

El problema surge cuando se quiere analizar el efecto del consumo de un alimento, ya que los alimentos son matrices muy complejas con diversidad de componentes que pueden interactuar a la hora de ejercer efectos beneficiosos o perjudiciales. Es por esto por lo que lo ideal sería la realización de potentes estudios de intervención aleatorizados y controlados, al igual que estudios que midieran como resultado final la muerte por ECV. Estudios muy caros y de muy larga duración. Como no se disponen de estos estudios, las mejores evidencias son encontradas en estudios prospectivos de cohorte de larga duración. Partiendo de este tipo de estudios es imposible estudiar los mecanismos, pero sí establecer ciertas asociaciones.

Los estudios prospectivos de los últimos años indican que los beneficios del consumo de leche probablemente sean más importantes que los riesgos que esto conlleva. El Profesor Ian Givens resume los últimos hallazgos en lo siguiente: la gente que consume mayor cantidad de leche (más de 450 ml/día) tiene un 13% menos de morir de cualquier causa frente a aquellos que beben la menor cantidad (menos de 100 ml/día) durante el tiempo que duró el estudio. También estudió la asociación entre el consumo de leche y diversas enfermedades como derrame cerebral y diabetes, encontrando resultados sorprendentes: el consumo de leche disminuyó el riesgo de derrame cerebral y diabetes en un 20 y 15% respectivamente. Además otros metaanálisis  parecen dar la razón al profesor, no se encuentra asociación entre el consumo de leche y ECV, incluyendo la posibilidad de que la leche ejerza un efecto protector frente a este tipo de enfermedades.

Si esto parece ser así, ¿cuáles son los mecanismos protectores del consumo de leche? La respuesta a esta pregunta aún no está totalmente contestada, pero los indicios van en el camino de la asociación del consumo de leche y la reducción de la presión arterial. La leche contiene importantes cantidades de calcio y potasio, estos dos minerales mejoran la elasticidad de las arterias. Pero no solo estos dos minerales intervienen en este proceso, sino que las proteínas de la leche (caseína y proteínas del lactosuero) contienen péptidos bioactivos que pueden tener un efecto beneficioso reduciendo la presión arterial. El mecanismo de acción sería inhibiendo la enzima convertidora de la angiotensina y por lo tanto modulando la función endotelial y produciendo una vasodilatación. Además también existen estudios que relacionan el alto consumo de lácteos con la reducción de peso, otro factor que influye en la presión arterial.

MITOS Y REALIDADES

Atrás quedan los siguientes mitos que se leen en diferentes lugares y que no tienen fundamentación científica alguna:

– El hombre es el único animal que sigue tomando leche una vez adulto. Los que afirman esto deberían preguntarse si existe algún otro animal con la inteligencia suficiente para desarrollar la ganadería y ordeñar.  ¿De verdad esta gente no ha visto a un gato o un perro beber leche?. Además, el párrafo de la historia del consumo de la leche deja claro que es una gran adaptación genética la generación de la enzima lactasa.

– Somos la única especie que toma leche de otra especie, ¿en qué nos parecemos a un ternero de 300 kg?  Evidentemente no nos parecemos a un ternero ya que para empezar ellos son herbívoros, esta afirmación se responde con la anterior, pero voy a aportar una imagen a ver si así queda más claro:

RATONES LECHE

– La leche provoca mucosidad y asma. El colegio americano de nutricionistas pidió hacer una investigación al respecto, quedando después claro que no existía relación.

– La mayoría de la gente desarrolla intolerancia a la lactosa porque nuestros cuerpos no están diseñados para tomar leche cuando somos adultos. La intolerancia a la lactosa es de varios tipos pero la gran mayoría de la gente que se vuelve intolerante a la lactosa en la edad adulta lo hace por razones genéticas. En España se calcula una prevalencia entre el 10-15%, en las etnias negras africanas y asiáticas está entre el 65 y 100%, en los países nórdicos el porcentaje no supera el 5%. De nuevo queda explicado por la adaptación genética anteriormente comentada.

– La leche sube el colesterol. Existen muchos estudios sobre el consumo de colesterol y aumento de colesterol sanguíneo, el colesterol que ingerimos apenas pasa al colesterol sanguíneo, ya que este se regula. La grasa láctea ingerida es cierto que aumenta los niveles de colesterol totales, pero estudios han demostrado que el consumo de leche no aumenta significativamente los niveles de LDL colesterol o colesterol malo, es más el LDL producido por la grasa láctea es más saludable debido al tamaño de la partícula.

– La leche provoca diabetes. No existe ningún estudio que aporte esa causalidad, sin embargo existen estudios que dicen que es probable lo contrario.

CONCLUSIONES

Con todo esto simplemente hacer ver que la leche no es veneno y que sin embargo puede aportarnos ciertos nutrientes y macronutrientes que necesitamos en una dieta saludable. Un consumo moderado de la misma no está relacionado con el desarrollo de ninguna enfermedad y consumos elevados han sido relacionados con una posible disminución del riesgo de contraer ECV, debido a su acción hipotensora. Vaya por delante que no tengo relación alguna con la industria láctea y que no gano dinero publicando esto (que parece que muchos así lo creen). Dicho lo cual que cada uno saque sus propias conclusiones, yo las mías las tengo claras y un vaso de leche me está ayudando a refrescarlas.

 

Fuentes:

Fao.org
AESAN (1) (2)
Consumer.es
Blog: Sumiller de la patata
Nature.com
Nutrionsociety.org
Scielo.org
Livingstone et al. (2013)  Does Dairy Food Intake Predict Arterial Stiffness and Blood Pressure in Men? Evidence from the Caerphilly Prospective Study. Hypertension Jan;61(1):42-7
Givens, D.I. 70th Anniversary Conference on ‘From plough through practice to policy’ Symposium 1: Food chain and health Milk in the diet: good or bad for vascular disease? Proceedings of the Nutrition Society (2012), 71, 98–104
Livingstone et al. (2012) The impact of substituting SFA in dairy products with MUFA or PUFA on CVD risk: evidence from human intervention studies. Nutrition Research Reviews (2012), 25, 193–206
Baer DJ et al. (2011) Whey protein but not soy protein supplementation alters body weight and composition in free-living overweight and obese adults. J Nutr 141, 1489–1494.
Bischoff-Ferrari HA et al., 2011. Milk Intake and Risk of Hip Fracture in Men and Women: A Meta-Analysis of Prospective Cohort Studies. Journal of Bone and Mineral Research, 26(4):833-839
Soedamah-Muthu SS et al.(2011) Milk and dairy consumption and incidence of cardiovascular diseases and all-cause mortality: dose-response meta-analysis of prospective cohort studies. Am J Clin Nutr 93, 158–171.
Elwood PC  et al. (2010) The consumption of milk and dairy foods and the incidence of vascular disease and diabetes: An overview of the evidence. Lipids 45, 925–939.
Engberink MF et al. (2009) Inverse association between dairy intake and hypertension: the Rotterdam Study. Am J Clin Nutr 89, 1877–1883.
Gibson RA  et al. (2009) The effect of dairy foods on CHD: a systematic review of prospective cohort studies. Br J Nutr 102, 1267–1275.
Kris-Etherton P et al. (2009) Milk products, dietary patterns and blood pressure management. J Am Coll Nutr 28, 103S–119S.
Mente A, et al. (2009) A systematic review of the evidence supporting a causal link between dietary factors and coronary heart disease. Arch Intern Med 169, 659–669. 
Van der Pols JC et al. (2009) Childhood dairy and calcium intake and cardiovascular mortality in adulthood: 65-year follow-up of the Boyd-Orr cohort. Heart 19, 1600–1606.
Beydoun MA et al. (2008) Ethnic differences in dairy and related nutrient consumption among US adults and their association with obesity, central obesity and the metabolic syndrome. Am J Clin Nutr 87, 1914–1925.
Elwood PC et al. (2008) The survival advantage of milk and dairy consumption: An overview of evidence from cohort studies of vascular diseases, diabetes and cancer. J Am Coll Nutr 27, 723S–734S.
Kanis JA et al., 2005. A meta-analysis of milk intake and fracture risk: low utility for case finding. Osteoporosis International, 16 (7): 799-804
Clare DA & Swainsgood HE (2000) Bioactive milk peptides: a prospectus. J Dairy Sci 83, 1187–1195
Pfeuffer M & Schrezenmeir J (2000) Bioactive substances in milk with properties decreasing risk of cardiovascular diseases. Br J Nutr 84, S155–S159

 

    44 comentarios en "Leche: mitos y realidades"

    • Richard Rodríguez Hormazábal says

      Excelente artículo; gracias por tomarte el tiempo de escribirlo.

      Saludos cordiales.

    • Buen aporte informativo que hace falta entre tanta información chatarra que circula por la red. Salud con unos vasos de leche.

      • Germán says

        Me hubiese leído todo el artículo si no comenzara liándola entre calorías y kilocalorías, me da la sensación de falta de rigor y el artículo deja de ser atractivo.

        • GDPando says

          En las ciencias de la alimentación y nutrición se usa caloría como kilocaloría, para cualquier físico o químico puede ser una aberración, pero para la gente de a pie facilita bastante las cosas. Es obvio que al tratar de nutrición se habla de kcal cuando se dice calorías, lea usted cualquier texto divulgativo sobre este tema y así lo hará.

    • Ununcuadio says

      ¡Muy interesante! Gracias por este artículo tan completo. Mientras lo leía me ha surgido una duda: ¿qué diferencias (sobre todo relacionadas con la salud) hay entre consumir leche de soja y leche de vaca (o de cabra)? Especialmente por los intolerantes a la lactosa, pero también por la dichosa eco-moda 😛

      • GDPando says

        Lo primero que la leche de soja no es leche ni se le parece, de hecho no puede etiquetarse como tal sino como bebida de soja. Se produce a partir del grano de soja, que evidentemente no contiene ninguna “leche” en su interior, se remoja, se muele, se hierve y se filtra. Hasta lo que yo conozco (no he hecho ninguna búsqueda exhaustiva) no existen grandes estudios comparando los efectos sobre la salud de la bebida de soja vs leche.
        En cuanto a composición la bebida de soja contiene menor cantidad de grasa y carbohidratos que la leche entera de vaca (no contiene lactosa), eso sí la poca grasa que aporta es insaturada. Dentro de los carbohidratos también contiene azúcares simples. La soja contiene cantidades importantes de rafinosa, estaquiosa y verbascosa, azúcares que producen flatulencias en gran parte de los consumidores. La cantidad de proteínas que contiene la bebida de soja es similar a la de la leche de vaca y de casi igual calidad nutricional, eso sí, hay indicios de que pueda contener inhibidores de la tripsina (enzima que se usa en la digestión), dificultando así su digestión. Las mayores diferencias se encuentran en cuanto a micronutrientes, la cantidad de Ca aportada es mínima comparada con la leche de vaca, no aporta casi vitaminas y por supuesto no aporta vitamina B12 ya que esta es fundamentalmente de origen animal.
        No veo que sean dos alimentos comparables, se parecen en que son líquidos y blancos, pero en nada más. Los componentes beneficiosos de la leche no se encuentra en la bebida de soja.

        Espero haberte aclarado algunas cosas

        • ununcuadio says

          Sí claro, mil gracias! Se me vino a la cabeza porque coincidí con una intolerante a la lactosa que la desayunaba cada día. A mí no me parecía nada apetecible…y luego he escuchado a gente ecológica a favor de la soja y quería saber más

        • La proteína de soja determina el precio mundial de los piensos, por su hiperproducción. A la soja le han querido dotar de valor añadido, es decir vender caro algo que no lo es, y por eso el márquetin ha inventado la “leche de soja” a la que no le encuentro mas utilidad que vender caro algo que no lo es.
          En mi opinión, que es muy discutible, la leche de soja no es un alimento sano por tratarse de una fabácea como lo es el cacahuete, las judía o frejoles o fríjoles o las habas, pero como todo en pequeñas dosis no hace daño.
          Salud, saludos y buenos alimentos.

    • Francisco Català says

      El mejor artículo que he leído sobre el tema (y he leído unos cuantos, algunos muy buenos). Enhorabuena. Hacen mucha falta divulgadores de la ciencia como tú, ánimo y a seguir que hay mucho trabajo, la pseudociencia no descansa.

    • Victor Dominguez says

      Buen artículo. Lástima que no está América en el mapa. Me pongo a buscar. Saludos

    • Manolo says

      Excelente artículo, muy ilustrativo. Debe haber supuesto un gran trabajo de investigación, a juzgar por la bibliografía usada.
      ¡Un saludo!

    • Talibán unitario says

      Buen artículo.

      P.D. Sé que en el contexto de la alimentación se toma caloría=kcal, pero abreviar kilocaloría a caloría me parece una muy mala costumbre.

    • JSantana says

      Tengo dos cuestiones: la primera sobre la relación “calcio-fósforo”. Hace poco se le dio mucho eco a un estudio en China en el que se analizaba la densidad ósea de mujeres consumidoras y no consumidoras de leche, dando como resultados que el consumo de la misma no solo no era beneficioso sino que podía ser perjudicial; y si no recuerdo mal era debido a que el fósforo de la leche bloqueaba la absorción de calcio o algo similar (no lo recuerdo exactamente). Como ha hecho una pequeña referencia al fósforo hablando del queso curado, ¿Podría explicar esto un poco más?

      Segundo, debido a que el único perjuicio de la leche podría encontrarse en las grasas, ¿Recomendaría el consumo de leche semidesnatada, por encima de la entera?

      Muchas gracias, y felicidades por un estupendo artículo.

      • GDPando says

        La relación del calcio y el fósforo es bastante compleja, una explicación corta y entendible es que existen complejos de fósforo como los fosfatos que actúan uniéndose al Ca impidiendo una correcta absorción del mismo. El calcio el fósforo interaccionan entre sí. Una relación adecuada es aquella que está entre 1:1 o 2:1, en la leche se encuentra en una relación de 1,3:1, con lo que es bastante adecuada. En algunos tipos de quesos esta relación es inferior y en otros superior.

        Sobre el consumo de leche desnatada o semidesnatada aún no hay estudios concluyentes, se necesita mucho más estudio en este campo. Pero por poner un ejemplo, para la absorción de vitamina D (necesaria para la absorción de Ca) se necesita grasa ya que es una vitamina liposoluble. El que la leche entera tenga grasa facilita su absorción.

    • Mare_mPeg says

      No puedo más que aplaudir tu magnifico desarrollo del tema y las fuentes utilizadas.
      Enhorabuena al rigor y a tu escritura.
      Un saludo

    • Raquel B says

      Enhorabuena por tu artículo.
      No he podido remediar compartirlo inmediatamente.
      Yo además apunto la importancia y beneficios de tomarla solo pasteurizada y hablaría de la carga bacteriana ” buena” y no patógena( esas mueren con la pasteurización) y los fermentos lácticos y todo el beneficio que aportan a nuestro organismo.
      Está claro que es algo más cara, pero, si no nos importa pagar por una marca de ropa o similar, por qué maltratamos a nuestro organismo alimentándolo a bajo coste y mal?
      Gracias a artículos como este mantengo la esperanza de no terminar viendo vacas, cabras, ovejas y ganaderos en un museo de historia…

    • Laura says

      Gracias por tanta ciencia! Que en estos tiempos escasea tanto…

    • DulceOpinador. says

      Me parece interesante el artículo. Pero el hecho de que en ningún momento se haga alusión al Magnesio como esencial en el metabolismo del Calcio ya me chirría lo suficiente para entender que no se conoce en profundidad el tema.

      Teniéndo en cuenta que numerosos estudios demuestran que un 80% de la población occidental es deficitaria en Magnesio por el abonado industrial de la tierra, que únicamente utiliza Potasio, Fósforo y Nitrógeno. Obviando que se extrae anualmente más de 20 kgs de Magnesio de los suelos por año y hectarea sin ser restituidos. Este artículo está definitivamente mal fundamentado.

      El Calcio y el Magnesio compiten por ser absorbidos en el intestino delgado. Teniendo en cuenta que la leche es muy rica en Calcio, y baja en Magnesio, ya sabemos quien gana la competición. Si a esto sumamos lo deficitario del magnesio en nuestra dieta, sumamos más a los problemas que la Leche puede acarrear. Dieta rica en lacteos, baja en magnesio, competición por absorción, definitivamente es una combinación fatal que acarreará muchos problemas de salud no solo óseos, ya que el Magnesio participa en la activación de más de 300 enzimas en el cuerpo humano.

      El magnesio regula la absorción y asimilación del calcio, ya que suprime la acción de la paratohormona, hormona que aumenta la resorción ósea y estimula los osteoclastos (células de los huesos) para degradar el hueso. Además de suprimir la acción de la paratohormona, tiene la función de activar una enzima necesaria para formar hueso nuevo. Este mineral también influye en la actividad de la vitamina D, necesaria para que el calcio se fije en el hueso

      Lacteos sí, pero como han recomendado en Harvard, no más de 2 al día. Y si pueden separarse de comidas ricas en magnesio para que éste último sea ciertamente absorbido, mucho mejor.

      Es paradójico que en los paises de mayor consumo de lácteos, la incidencia de osteoporosis sea mayor.

      • GDPando says

        No creo que el Magnesio tenga una gran importancia en este tema, ya que el Magnesio no es para nada deficitario en nuestra dieta (y en la mayoría de las dietas), es uno de los micronutrientes para los cuales se cumplen casi a la perfección las ingestas recomendadas. Así que ya partes de una hipótesis falsa (si lo quieres comprobar tu mismo busca los estudios de valoración nutricional de la AESAN). El Mg está presente en casi todos los alimentos de la dieta, por eso que es rara su deficiencia en condiciones normales. Tu hipótesis de los suelos y demás no está fundamentada, pero si quieres torpedear mi artículo adelante, eso sí, al menos aporta pruebas de lo que dices.
        Otro error que cometes es decir que la leche no contiene Mg, cuando el grupo de lácteos y derivados contribuye cerca del 10% a la ingesta total de Mg.
        Por supuesto que el Mg es cofactor de muchas enzimas, pero su relación con la PTH es que una gran disminición de la concentración de Mg sí disminuye la secreción de PTH, pero sin embargo si la disminución es suave el efecto que se produce es el contrario. La regulación hormonal es un tema bastante complejo, en el que hay retroalimentaciones e intervienen muchos componentes, por lo que decir que el Mg es la clave del mismo creo que es un gran error. Toda deficiencia de un micro o macronutriente afecta al cuerpo y más si generas un estado de hipoparatoroidismo, pero como ya he comentado antes, en la mayoría de las dietas no existe deficiencia de Mg.
        Te recomiendo leas este artículo sobre el metabolismo del Ca: http://cjasn.asnjournals.org/content/5/Supplement_1/S23.full
        Aquí un estudio de intervención sobre mujeres post-menopaúsicas en las que una ingesta deficiente de Mg puede influir en el balance de Ca, K y colesterol, pero que no altera los niveles de PTH (http://www.jle.com/en/revues/bio_rech/mrh/e-docs/00/04/06/C1/article.phtml).

        Sobre la competición del Ca y el Mg, de momento no se han establecido bien si esto ocurre así en humanos, ya que solo se ha estudiado en animales (y no en todos se encontró esta competición) y en humanos los resultados son contradictorios. Aquí he encontrado una antigua revisión sobre el tema http://jn.nutrition.org/content/121/1/13.long

        • Eduardo says

          GDPANDO, no puede ser que la gente deje de enfermar por eliminar de su dieta los lácteos, las carnes… todo eso de la industria ganadera. No, ¡hay que volver a incentivar el consumo de la leche! Los doctores quieren tener sus consultas llenas de clientes. La leche de la industria ganadera no solo es mala para los humanos, es mala para el medio ambiente. Millones de animales hacinados expulsando metano y devorando pastos o piensos raros, violados para estar a perpetuidad con leche en sus ubres, las cuales no se dejan descansar jamás, para eso los atiborran de antibióticos contra las infecciones, y sale leche, pus, y toda clase de miseria, que a los ganaderos les da igual porque luego lo someten a procesos de esterilización que no es otra cosa que la muerte de cualquier nutriente que pueda tener junto con los millones de bacterias. Si lo que te preocupa es el calcio, chúpate una piedra caliza. Y si bebías leche por sus nutrientes…. hijo mío para eso mejor espérate a que cague la vaca, ahí hallarás más que en la leche.

        • says

          A alguien le convenció de lleno la propaganda de Ana María Lajusticia…

    • La leche es un alimento indispensable para todos los mamíferos; incluso interespecies. Pero quiero romper una lanza a favor de la leche y poner una pica contra los lácteos.
      Los lácteos no son leche, no son completos y son uno de los principales productos exportados por la Unión Europea a todo el mundo y por eso están fuertemente subvencionados, lo que ocasiona:
      a) unos altos retornos económicos, hay que reconocer que muchísimos quesos europeos son maravillosos, consumidos en su justa proporción.
      b) debido a la exportación de los excedentes europeos a bajo precio impide la viabilidad de ganaderías de los países en vías de desarrollo
      c) los grandes stocks almacenados de los subproductos como mantequilla, suero, leche en polvo descremada, … genera una industria desproporcionada y gigantesca, que interfiere en la alimentación a nivel mundial y no precisamente defendiendo los derechos de los consumidores. Y
      d) los niveles de vitamina D en los europeos, son menores de los deseables aunque el consumo de lácteos es altísmo en comparación con consumo de leche. Así que recomiendo el consumo moderado de leche y pero en absoluto de los lácteos, aunque a ver quien es el guapo que no prueba la torta del casar, el cabrales o el manchego curado. La hoteoporosis y la hosteopenia en adultos son los síntomas de carencia de vitamina D y de falta de ejercicio de los europeas.

      P.D.: Por lo demás me encanta dimetilsulfuro, que por cierto NO TIENE una entrada en español en la wikipedia, aunque si en catalán, portugués, griego, ruso, ucraniano y hasta en húngaro, pero no en español.
      P.P.D.: Lo dicho: salud, saludos y buenos alimentos.

    • Josu says

      Excelente artículo. En este otro blog he encontrado también unos cuantos muy interesantes sobre el tema:
      http://loquedicelacienciaparadelgazar.blogspot.com/search/label/Leche%20y%20l%C3%A1cteos

    • JOSE LUIS GRANADOS says

      Excelente articulo hermano!!!, felicidades y gracias por tomarte el tiempo de escribirlo e investigarlo.

    • Roberto says

      La leche si produce enfermedades a largo plazo, pero no por su contenido natural si no por todos los quimicos que se le agregan o inyectan al animal

    • albert says

      el problema de la leche no solo es que transmite las hormonas con las que se trata las vacas, sino el hecho de que la leche provoca una especie de velo en el intestino, con el que el cuerpo no puede asimilar los nutrientes que la comida aporta.

    • La ciencia no es religión. Cuando los científicos aportan nuevos datos de investigación, otros deben comprobarlos o rectificarlos y únicamente cuando los más expertos coinciden en uno u otro aspecto, es cuando se acepta por la generalidad de los investigadores. Por ello, no se puede considerar como cierto ningún dato publicado, si no se acompaña de trabajos científicos serios que lo demuestren

    • doris says

      Buenooo..despues de toda esta lectura. Quisiera saber si la cosa me quedomas o menos clara: 1. la leche es saludable con moderacion.
      2. Sus derivados no son tan saludables pero si deliciosos.
      3. No debo combinar leche con otros alimentos que contengan mucho Mg ni hierro? Verdad
      4. No hay :”leches” que reemplacen la verdadera leche de vaca. En otras palabras ni la de
      almendras ni la de soya suplen la fuente de Ca.
      5. Mejor leche de origen “organico”… pero sale $$$
      Mil gracias.

      5.

    • Albert says

      Muy buen artículo. Enlazo otros dos, complementarios al tuyo que he leído hace poco, por si son de interés para tus lectores. Gracias por compartir tus conocimientos con nosotros y ánimo para continuar.
      El primero desde Chile: http://elefectorayleigh.wordpress.com/2013/05/01/leche-intolerancia-a-la-lactosa-y-evolucion/
      El segundo está en catalán, si no lo entendéis aplicad el “Google Translate”, la traducción que sale es muy buena: http://cmans.wordpress.com/2014/02/20/lactasa-i-lactosa/

    • JUAN CARLOS says

      excelente articulo,con buenas base científicas y no pura basura que hay en la web.. Gracias por tomarte tu tiempo y escribirlo.

    • Ruth says

      Buen artículo. No se. Menciona a los niños, falta decir que los niños menores de 3 años no deberían tomar leche de vaca y totalmente prohibido antes del año. Sería mejor darles de cabra u oveja (pero sabe muy fuerte), aunque realmente deberían tomar al menos (como mínimo) hasta los 3 años leche de humano.

      Y el pescado azul y el huevo contienen mas calcio bioasimilable por el humano.

    • The Ax says

      Lindo artículo, te tomaste un buen tiempo en la busqueda de material y lo sintetisaste claramente. Sólo quería avisarte que algunos links están caídos o no redirigen a los papers o páginas citadas.

      Abrazo

    • carlos says

      Muy buena la investigacion que se fajo, pero me parece mas bien como un comercial muy largo para vender leche con un sinfin de justificaciones a todos los efectos negativos del consumo de lacteos, pero como es muy comodo ir a la tienda y comprarla sin tener en cuenta como es el proceso de su obtencion, peor que el holocausto de los judios, pero en fin nosotros la raza humana nos creemos superiores a todos y por ende tenemos derecho a torturar y explotar a los demas animales, yo mas bien creo que nos retrocedemos a los cavernicolas en ves de evolucionar a una dieta saludable libre de productos animales y quimicos, de todas maneras usted tiene muy clara su dieta alimenticia y la defiende muy bien.

    • Alimonada says
      • Deborah García Bello says

        Alimonada, te animo a leer de nuevo el artículo, porque se desmienten muchos de los mitos de los que se habla en este vídeo.

    • smugan says

      Comentando en FB tu artículo (intentando difundirlo porque me ha gustado mucho) algún detractor del consumo de lácteos me ha preguntado por el grado de hormonación de la leche en la producción actual y su posible repercusión negativa en la salud humana. ¿Puedes aclarar algo este tema o lo omites de forma deliberada por falta de datos en el artículo?

      Permíteme felicitarte por el post, por el blog y por los reconocimientos. Da gusto leer sobre ciencia y que se genere debate en torno. Sigue así.

      • Deborah García Bello says

        Este artículo ha sido escrito en colaboración con en Dr. Gonzalo Delgado Pando. No se ha omitido deliberadamente nada, simplemente se han escogido una serie de mitos en concreto que me parecían más habituales para tratar de desmentirlos.
        Con respecto a lo que me preguntas: el Real Decreto 2178/2004 prohíbe utilizar determinadas sustancias de efecto hormonal y tireostático y B-antagonista de uso en la cría del ganado. De esta forma se garantiza que en la Unión Europea no se utilizan las tan criticadas hormonas del crecimiento y sobreproducción, así que la “somatotropina bovina recombinante”, que es la que se asocia con algunos tipos de cáncer, no se utiliza.
        Los productos que llegan al mercado están debidamente etiquetados, han pasado estrictos controles de calidad, y la presencia de alguna de las sustancias prohibidas por ley les impediría llegar al mercado, además de suponer un delito grave para la empresa productora.
        Algo similar pasa con la legislación con respecto al uso de medicamentos. Existe una lista cerrada de medicamentos veterinarios aptos para su uso en vacas, y un control de tiempos de espera que impide que estos lleguen a los productos de consumo.
        Así que toda la información que desgraciadamente corre por internet sobre que la leche contiene hormonas cancerígenas, antibióticos y otras barbaridades, es rotundamente falsa. Nuestra legislación y estrictos controles de calidad lo garantizan.

        Gracias por tu comentario y por las felicitaciones, y espero haber resuelto tu duda 🙂

        • Isabel says

          Muy buenos articulos, gracias por compartir ciencia, tanto en articulos como en las respuestas de los comentarios! Tengo una duda sobre la leche de vaca que no he visto en los artículos y comentarios, ¿es cierto que la leche de vaca no es adecuada para un sistema inmunitario débil? Gracias y sigue divulgando! Un saludo

    • Juan Hudson says

      Tus entradas me resultan impresionantes!! me gustaría ver lo mismo de la leche pero tratado sobre el alcohol. Esa es una sustancia que mata miles por día y sume a la gente en la desesperación, sin embargo solo tiene buena prensa. Felicitaciones!!

    • Franco says

      Los acidos grasos esenciales son insaturados, y no saturados como dijiste…

    • Esteban says

      Esta claro que depende de cada uno, hay gente que le sienta mejor y gente que le sienta peor, pero de ahi a decir que la leche es dañina me parece exagerado. Yo la tolero muy bien y la consumo en grandes cantidades y no tengo colesterol ni nada por el estilo.

    • Dayana says

      Hola!
      Te hago una consulta ya que en el post no lo menciona…
      Cuanto hay de verdad de que en la leche hay antibióticos, sangre pus… etc.?

      Agradezco saber donde puedo leer info al respecto.

    • Bea says

      Por qué la leche es dificil de digerir?

    • Julio jaramillo says

      Que buen articulo, muy balanceado en su informacion, yo tomo 4 vasos de leche diarios y seguire haciendolo. Una observacion: los gatos son intolerantes a la lactosa, y es recomendable darles leche deslactosada.

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