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¿Es más sana la leche sin lactosa?

A raíz de los artículos publicados en este blog Leche: mitos y realidades, y ¿Es la le bebida de soja un buen sustitutivo de la leche? he estado recibiendo numerosos correos electrónicos y comentarios solicitando más información acerca de la leche sin lactosa, preguntándome si es más sana y si realmente facilita la digestión. Cada vez encontramos más marcas que publicitan nuevos productos sin lactosa bajo lemas como mañanas ligeras, fácil digestión, la que mejor sienta, única y digestiva…  pero ¿estas propiedades son ciertas?

sin-lactosa logos

El principal carbohidrato que contiene la leche es la lactosa (alrededor de un 5% de la leche es lactosa). La lactosa es un disacárido, un azúcar formado por dos monosacáridos unidos: glucosa y galactosa.

Nuestro organismo produce de forma natural una enzima llamada lactasa que es capaz de romper la lactosa en sus dos partes: glucosa y galactosa, haciendo que estos dos azúcares ya puedan ser absorbidos por el intestino. [1]lactosa

Lo más curioso de la producción de leche sin lactosa es que se sirve de este mecanismo natural para hacer desaparecer la lactosa de la leche. Es decir, a la leche sin lactosa no se le extrae la lactosa, sino que se le añade enzima lactasa, con lo cual la lactosa aparece en esa leche ya hidrolizada en sus partes: glucosa y galactosa. La forma habitual de añadir lactasa a la leche es agregar ciertos microorganismos que producen lactasa, como levaduras u hongos. El resultado es una leche más dulce, ya que la capacidad edulcorante de la lactosa es menor que la de los monosacáridos que la componen.

La pregunta es que si nuestro organismo ya produce  naturalmente la enzima lactasa ¿por qué se ha optado por añadírsela a estos productos? La razón primigenia es que una pequeña parte de la población sufre un déficit de producción de lactasa en su organismo, lo que conocemos como intolerancia a la lactosa, así que estos productos estaban originalmente destinados a ellos.

intolerancia lactosa

La intolerancia a la lactosa se puede producir por causa genética. Cuando nacemos, ya tenemos programado cuándo caerá nuestro nivel de lactasa, que es indispensable para tolerar bien la lactosa. Todo se remonta a la época primitiva: cuando los humanos eran recolectores de alimentos y vivían de la caza, las mujeres solían darles el pecho a sus hijos hasta los tres años y, luego, el niño ya no bebía más leche en toda la vida. Pero cuando se produjo el actual período interglaciar, esto propició que la especie humana se multiplicara e incrementara la competencia por los alimentos, y muchos hombres que iban a cazar volvían a los reductos sin nada que comer. La mujer se dio cuenta que si muñía una bestia, la leche del animal quitaba el hambre y, además, alimentaba. Por eso, la mujer fue quien propició la revolución más grande de la humanidad, la neolítica -cuando pasamos de nómadas a sedentarios- y el hombre empezó a consumir leche también de adulto. Esto provocó que la aparición de una mutación en el gen que codifica la lactasa fuese más adaptativa, así que con el tiempo empezó a haber más gente que podía consumir leche toda su vida. En las sociedades que consumieron menos leche, como la semita, mutó también, pero menos. Actualmente, en la población mundial, se mezclan las sociedades que mutaron mucho con las que no lo hicieron tanto. Entre los semitas, marroquíes y judíos aumenta el porcentaje de gente que sufre intolerancia a la lactosa genética, que es mayor que en los ingleses o americanos, que han tomado leche de vaca durante mucho más tiempo. [2]

Existen casos de intolerancia a la lactosa transitoria, causada fundamentalmente por trastornos digestivos puntuales como úlceras o episodios de gastrointeritis, donde la producción de lactasa de la mucosa intestinal se ve mermada. O, en algunos casos, también aparece asociada a la enfermedad celiaca y a la enfermedad de Crohn.

También puede darse la intolerancia a la lactosa progresiva, en la que se produce una pérdida progresiva de la producción de la lactasa, y por tanto una pérdida gradual de la capacidad de digerir la lactosa. Suele darse a lo largo de la vida en ciertos grupos étnicos en los que tradicionalmente no se consumen determinados lácteos a partir de cierta edad. [5]

No hay que confundir la intolerancia a la lactosa con la alergia a la leche. La alergia se da a una proteína concreta llamada caseína. Los productos sin lactosa no pueden ser consumidos por alérgicos a esta proteína láctea.

lactosa (1)

Los síntomas de la intolerancia a la lactosa son dolores estomacales, barriga hinchada, flatulencia, diarrea por el efecto osmótico de la lactosa sin absorber, a veces incluso vómitos y masa ósea deficiente (atribuible a un bajo consumo de calcio y vitamina D), aunque en general no presenta demasiada sintomatología o ésta puede ser confundida con otro tipo de dolencia gastrointestinal. El diagnóstico de la intolerancia a la lactosa tiene que hacerlo un médico y se hace mediante una prueba de gases que consiste en beber un vaso de leche y hacer a la persona soplar a las tres o cinco horas de la toma y, luego, mirar los gases que se forman. Si la lactosa llega al intestino grueso sin ser digerida, las bacterias se la comen y hacen gases. El 80% de estos gases se eliminan generando ciertas molestias estomacales y flatulencia, y un 20% pasa a la sangre, llega al pulmón y se elimina con el aire aspirado. Por eso, hacemos soplar para detectarlo. Si el hidrógeno y el metano está por encima de lo normal y el dióxido de carbono es positivo, quiere decir que hay intolerancia a la lactosa. [2] [5] [6] También puede hacerse por medio de un análisis sanguíneo de sobrecarga de lactosa, un test genético o una biopsia del intestino delgado. [5][6]

Entonces la leche sin lactosa es un producto destinado exclusivamente a intolerantes a la lactosa, en cambio en muchos casos se publicita sin hacer mención a este tipo de consumidores sino que va dirigido al público general. La estrategia de márquetin puede inducir a error, ya que hace entender que estos productos son beneficiosos para todos cuando no es así. Los motivos por los cuales asevero esto son los siguientes:

  • La EFSA (la Autoridad Europea se Seguridad Alimentaria) ha publicado un informe en el que indica que no está permitido utilizar como  health claim (alegación saludable) la reducción o eliminación de la lactosa de un producto, ya que no se ha demostrado que, para un individuo sano, la ausencia de lactosa repercuta positivamente en la digestión. [3]
  • La Directiva 2000/13/CE prohíbe de forma general el uso de información que pueda inducir a error al comprador o que atribuya virtudes medicinales a los alimentos.
  • Las condiciones para las declaraciones como «sin lactosa» o «sin gluten», dirigidas a un grupo de consumidores que padecen trastornos específicos, deben tratarse en la Directiva 89/398/CEE del Consejo, de 3 de mayo de 1989, relativa a la aproximación de las legislaciones de los Estados miembros sobre los productos alimenticios destinados a una alimentación especial, que indica que estos productos apropiados para el objetivo nutritivo indicado han de comercializarse indicando que responden a dicho objetivo y que satisfacen unas necesidades nutricionales particulares, no generales. [4]

Por estos motivos de peso, la publicidad no debe sugerir que las ventajas que estos productos sin lactosa ofrecen a los intolerantes a la lactosa pueden atribuirse también al público general, ya que esto supone un engaño. Para evitar caer en la ilegalidad, normalmente estos productos se publicitan en televisión añadiendo un texto fugaz a pie de pantalla en el que se indica que el producto va destinado a intolerantes a la lactosa, y lo mismo ocurre con la letra pequeña de la publicidad en papel y el etiquetado.  Con esto opino que se está incumpliendo el apartado dos, porque este método publicitario sí induce a error, y lo vemos en los hechos: cada vez hay más consumidores de leche sin lactosa que no son intolerantes, ya que creen que estos productos ayudan a una fácil digestión.

Imagen1

Los productos sin lactosa están de moda, sólo hay que ver cómo han crecido los lineales de este tipo de productos en los supermercados, y cómo se ha incrementado la publicidad.

La duda ahora es si el consumo de productos sin lactosa pudiese revertir el proceso de adecuación evolutiva que sufrió nuestro organismo y promover cada vez más intolerancia a la lactosa. Todavía no podemos hacer un estudio representativo porque la moda del consumo de estos productos sin lactosa es demasiado reciente como para sacar conclusiones de su impacto. A pesar de ello, la experiencia nos dice que esto es posible, que reducir el consumo de lactosa induce a anular la necesidad de que nuestro organismo produzca la enzima lactasa, y por ello pueden darse casos de intolerancia progresiva. Un ejemplo similar lo tenemos en el caso de los celíacos, ya que durante un tiempo se aconsejaba no dar gluten hasta los seis meses de vida, y de mantenerse esta recomendación esto habría propiciado una epidemia. Actualmente la ingesta de gluten se recomienda  a los cinco meses a fin de minimizar la posibilidad de padecer la enfermedad celiaca.[2]

La conclusión es que legalmente estos productos han de dirigir su publicidad exclusivamente a los consumidores con intolerancia a la lactosa, y por otro lado, y no menos importante, la que nos da el sentido común: si no somos intolerantes a la lactosa no tenemos ninguna razón por la cual consumir este tipo de productos, y menos aún en edades comprometidas (la infancia y la adolescencia, donde ya parecen existir indicios a sufrir intolerancia progresiva en algunas etnias), no son ni más saludables, ni más digestivos, ni nos aligerarán la mañana más que la leche común.

Ahora pueden elegir qué consumir basándose en sus conocimientos, no sólo en un reclamo publicitario. Lo bueno de todo esto es que si son intolerantes a la lactosa la ciencia ha permitido que puedan consumir lácteos, y si no lo son, también gracias al avance científico podemos asegurar con rotundidad que cualquier tipo de lácteo que adquieran en un supermercado será seguro.

Este artículo participa en la XL Edición del Carnaval de Química, alojado en Ciencia Explicada.

Fuentes:

[1] Conceptos de Bioquímica. Rodney Boyer. International Thomson Editores, 1999.

[2] Entrevista al doctor Ramón Tormo, especialista en enfermedades del aparato digestivo y pediatría, publicada en diciembre de 2011 en La Vanguardia, especial Sanidad.

[3] Scientific Opinion on the substantiation of health claims related to foods with reduced lactose content and decreasing gastro-intestinal discomfort caused by lactose intake in lactose intolerant individuals (ID 646, 1224, 1238, 1339) pursuant to Article 13(1) of Regulation (EC) No 1924/20061 , FSA Panel on Dietetic Products, Nutrition and Allergies (NDA), 2011

[4] REGLAMENTO (CE) No 1924/2006 DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO de 20 de diciembre de 2006 relativo a las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables en los alimentos.

[5]  ADILAC, Asociación de Intolerantes a la Lactosa España, www.lactosa.org

[6] Intolerancia a la lactosa. Revista Española de Enfermedades Digestivas. Rodríguez Martínez y Pérez Méndez, L.F. (2006) del Hospital Xeral-Cíes, Vigo.

    54 comentarios en "¿Es más sana la leche sin lactosa?"

    • Sophie says

      Hola, me ha gustado mucho tu artículo, explicas muy bien las principales dudas que tiene cualquier persona con intolerancia a la lactosa.

      Sin embargo, yo matizaría un poco tu afirmación respecto a los síntomas de la intolerancia a la lactosa, ya que para que alguien tuviera masa ósea deficiente tendría que tener una escasez (y por mucho tiempo) de calcio o vitamina D y la leche no es la única fuente de ambos elementos aunque sí tenga una buena proporción por cantidad de leche tomada y sea cómoda de administrar. Yo incidiría más en el cuadro gastrointestinal que da, con flatulencia, diarrea por el efecto osmótico de la lactosa sin absorber, a veces incluso vómitos, malestar e hinchazón abdominal.

      Otro punto interesante es el engaño relativo a los yogures sin lactosa, ya que la leche al fermentar gracias a las bacterias degrada la lactosa, no quedando rastro de ella en el yogur final. De hecho, quienes hacen yogur casero comprueban que al echar leche sin lactosa…no les sale yogur.

      Un saludo y encantada de haber descubierto tu blog 🙂

      • Deborah García Bello says

        Muchas gracias Sophie por el comentario, y gracias por la sugerencia. He tomado las palabras del Dr. Ramón Tormo de la entrevista que cito en las “fuentes”, pero entiendo que quizá hayan sido resumidas o reinterpretadas, así que me quedo con tu apunte.
        Lo de los yogures sin lactosa son el colmo, sí 😀
        ¡Un saludo!

        • Intolerante says

          Supongo que al igual que con los yogures pasará con el queso, ¿cierto? Es decir, un intolerante a la lactosa puede asimilar mejor el queso que la leche directamente, ¿o no es así?

          • Deborah García Bello says

            Los quesos se obtienen a partir de la coagulación de la leche, y no siempre se fermentan o se curan, así que los hay con y sin lactosa. Un queso fresco, a no ser que se le añada lactasa, en principio tendrá lactosa y no será apto para intolerantes. En cambio en el proceso de fermentación la lactasa se degrada a ácido láctico, y esto ocurre en muchos quesos curados. Por ejemplo el queso Gouda y el Emmental en principio no contienen lactosa.

      • Keka says

        pues yo hago yogures sin lactosa, partiendo de 1 yogur sin lactosa y un litro de leche sin lactosa, y por supuesto que salen!, están un poco más líquidos que los normales, pero son yogures, ya lo creo que lo son.

        • Sandra says

          Todos los yogures son sin lactosa, ya que la leche al ser fermentada con las bacterias pierde dicho elemento o mejor expresado se degrada. Y las leches “sin lactosa” sí la contienen, sólo que admás se le agrega lactasa, que es lo que ayuda al organismo a digerirla (si lees la nota completa, está más que claro el tema)

      • Javier says

        Los yogures caseros no llevan lactosa por el procedimiento de elaboracion. Pero a los yogures comerciales les echan nata o leche en polvo para su elaboracion y la nata o la leche en polvo si llevan lactosa. Por ese motivo hay yogures sin lactosa. La unica marca que yo conozco que es libre de lactosa por la manera de hacerlo es Lacturale, ya que sus yogures estan hechos siguiendo la receta tradicional, sin nata ni leche en polvo.

        • Yolanda says

          Yo no me he hecho ninguna prueba médica sobre la intolerancia a la lactosa pero empecé a tener problemas nocturnos hace años tras la ingesta del vaso de leche nocturno. A las 2 ó 3 horas acababa vomitando. Intenté sustituirlo por yogures pero el resultado era el mismo. Ni quesos ni ningún lácteo tolero por la noche. Por el día lo noto pero acabo digeriéndolos. Empecé a tomar leche de soja que decían que era estupenda pero para mí es horrorosa y de repente empezó a comercializarse la leche sin lactosa y lo cierto es que la tomo y no me ocasiona ningún problema. Hoy en día puedo incluso comer yogures… sin lactosa. La conclusión es que esos yogures que decís que no tienen lactosa no es cierto y una vez más, en esto de ganar dinero, a saber cómo los hacen y cómo nos engañan. A mí mi cuerpo no me engaña y es de lo único que me fío.

          • Javier says

            Te puedo asegurar que un yogur de los que te digo de fabricacion natural como lacturale no tiene lactosa. En el proceso de fermentacion de la leche la pierde . las otras marcas comerciales que no tienen lactosa, en realidad lo que llevan es lactasa para eliminar la lactosa de la nata o la leche en polvo que utilizan para la elaboracion

    • Héctor says

      Excelente explicación para los que somos intolerantes a la lactosa. Nos permite entender el problema. Muchas gracias.

      • Deborah García Bello says

        Muchas gracias Héctor 🙂

    • TDI says

      “La enzima prodigiosa” ha hecho mucho daño. Ahora hay auto-proclamados expertos que aconsejan no tomar lácteos.

    • Juan C. says

      Genial post Deborah, los comentarios sobre yogures y queso (y tus respuestas) también geniales y los tweets cruzados con @cuantozombi no tuvieron desperdicio, XD.

      Pero tengo una duda/pregunta.
      En el post dices que el gen mutó en muchas sociedades y eso me ha sorprendido, entiendo el resto del razonamiento pero jamás hubiera pensado que esa mutación específica se diera en más de un individuo ¿es tan “simple” esta mutación desde el genoma “estándar no mutado” que aparece con tanta frecuencia?

      Un saludo, y repito: genial post.

    • Hola Déborah, en mi opinión hay problemas serios en este post cuando hablas del origen evolutivo de la intolerancia a la lactosa:
      Observaciones:
      1. La especie humana, hasta el siglo XIX, siempre se ha multiplicado todo lo que ha podido. Siempre ha sido la disponibilidad de alimento el principal factor limitante de esa multiplicación, no sólo en el periodo interglaciar.
      2. La leche del animal no quitaba el hambre, salvo si quien la tomaba contaba con el alelo que permite retener la actividad lactasa en la edad adulta. Pero eso, la madre no lo sabía.
      3. Todos los datos disponibles indican que el consumo de derivados lácteos fue anterior al consumo de leche. Esto es, los pastores del Neolítico consumían queso. Esa era la forma de utilizar ese recurso. Lo que ocurre es que en Europa, en una zona del este de África y en una o dos localizaciones del Oriente próximo y quizás la India, se produjeron mutaciones (no se sabe cuándo) que permitía a quienes la portaban retener en la edad adulta la actividad lacatas que, en casi todos los mamíferos, se pierde al poco tiempo de nacer. Y como suele ocurrir, algunos de estos individuos consumieron accidentalmente leche y no les pasó nada. No sólo no les pasó nada, sino que les iba también que su variante alélica proliferó, porque tuvo un valor adaptativo muy alto.
      4. No es que “en las sociedades que consumieron menos leche, como la semita, mutó también, pero menos”. No se muta más o menos. El gen muta o no muta. Si muta, se puede beber leche, si no, no se puede. Lo que ocurre es que en algunos pueblos semitas (centro de Arabia) sí se produjo la mutación y en otros no. Nada más. Tal y como está redactado parece que si en un pueblo se bebía leche, el gen mutaba más, y eso no se puede decir.
      5. Las diferencias que se observan hoy en el mundo se deben a que ha habido esos cuatro o cinco puntos donde se produjeron mutaciones en el gen que codifica la lactasa y que los individuos que proceden de esos lugares son tolerantes y, sobre todo los europeos, se han extendido por muchos lugares. Esto es, no es que por haber tomado leche durante más tiempo ahora digieran mejor la lactosa. Es al revés: al poder digerir la lactosa, consumen leche. El tiempo viene a ser muy parecido: hace unos 7.000 años se empezó a fabricar queso en Europa y, al menos, en el norte de África, y poco después esos pueblos empezaron a consumir leche.
      Aquí viene el spam: El primer queso de la historia http://www.blogseitb.com/cienciayhumanismo/2013/03/05/el-primer-queso-de-la-historia/
      Pastores en el Sáhara http://www.blogseitb.com/cienciayhumanismo/2012/08/08/pastores-en-el-sahara/

      El resto de lo que cuento aquí lo expliqué en Pamplona, en CocinArte, en febrero, y en Donostia en septiembre en los cursos de verano de la UPV/EHU. El año que viene estará el vídeo en el Cuaderno.
      Salud
      I

      P.S.: mi madre es intolerante a la lactosa, mucho, y yo bastante. Mi padre y mi hermano, no; consumen mucha leche.

      • Deborah García Bello says

        Gracias por el comentario Iñako, por tu tiempo y por pararte a aclarar ciertas cosas.
        He de decir que el párrafo del artículo del que hablas, tal y como indico en las fuentes, está extraído de una entrevista al doctor Ramón Tormo, especialista en enfermedades del aparato digestivo. Quiero pensar que los problemas que has detectado pueden deberse a que trató de simplificar la explicación y no entrar en los detalles que mencionas. De todas formas pienso que los puntos 1 y 2 no contradicen el artículo. En ningún momento se dice que el único limitante de la multiplicación fuese el periodo interglaciar, o que la madre era consciente de la tolerancia o intolerancia a la lactosa, simplemente que intuyó que la leche podría ser un buen alimento y lo usó como tal. Con respecto al punto 3 es cierto que no entré a valorar si antes se consumían derivados lácteos o leche en sí, sólo me pareció oportuno apuntar que la mutación que permitía el consumo de lactosa era más adaptativa y por eso se perpetuó. Lo mismo digo para el punto 4, eso de mutar más o menos obviamente no se refiere a que un gen pueda mutar a medias, sino en términos poblacionales, al no ser un factor tan adaptativo entre los semitas no era determinante y no se perpetuó igual. Con respecto al punto 5, estoy de acuerdo en lo que dices, pero no creo que del artículo se entienda lo contrario, ya que obviamente me refiero a lo adaptativa que resultó esta mutación en una cultura u otra. Interpretar que consumir más leche favorece la mutación me parece forzado, porque precisamente si hay una relación, sería la contraria.
        De nuevo, gracias por la aportación y por el spam 😉
        Un abrazo Iñako

    • Carmen says

      Ahora a la leche se la considera veneno, se supone que a todos nos sienta mal. Por una intolerancia de una de mis hijas a la leche, al darle el pecho me tuve que pasar yo a leches vegetales y mis digestiones con leche de soja y avena eran mucho peores que con mi vaso de leche con colacao que me tomo todas las mañanas.

      Si una persona dejara años de consumir lácteos con lactosa, parece que la producción de la enzima bajaría y quizá se pueda inducir una intolerancia que antes no tuviera. Hay que llevar cuidado.

      Respecto a la introducción de alimentos, he vivido 2 años y algo en Israel, mi hija pequeña llegó con 3 meses, con lo que la introducción de todos los alimentos se la hice allí, y tanto el gluten como los frutos secos se introducían antes que en España. Los frutos secos se comienzan a los 9-10 meses en unos gusanitos de cacahuete, bamba, que consumen allí. Dicen que tienen una incidencia de alergias a frutos secos mucho más baja que en Europa y EEUU, y eso hice.

      Un saludo, como química, me encanta tu blog.

      • Deborah García Bello says

        Muchas gracias Carmen.
        Todavía no puede afirmarse que no consumir lactosa induzca la intolerancia, porque no contamos con un histórico suficiente ni con una relación causa-efecto probada, pero sí es cierto que los indicios apuntan a eso, como ocurrió con el gluten.
        Un saludo 😉

    • Klaus Krim says

      Gracias por alertar que la fuente no salió pese a ponerse en el blog.

      • Patricia says

        Hola, considero importante indicar que hay intolerantes a la lactosa que no sufren diarrea. Esto hace que el diagnóstico sea mucho más tardío.

    • Jesus says

      Tengo bastante tiempo notando que después de consumir leche, porque me gusta mucho el chocolate preparado con ella, de rato empiezo a sufrir de gases, y es un momento bastante largo lo que toma esto. Estoy empezando a creer que necesito tomar leche sin lactosa, porque no quiero dejarla totalmente. Será ésta la solución a mi problema? Por favor quisiera que alguien me aconsejara sobre ésto. Muchas gracias

    • Aserinsky says

      “La mujer se dio cuenta que si muñía una bestia, la leche del animal quitaba el hambre y, además, alimentaba.”
      Me gustaría ver alguna referencia al estudio que certifica este hecho. Es difícil, si no imposible, saber si fué mujer o hombre quien descubrió este hecho.

    • afizionau says

      Anda que no hay formas de aportar calcio en la dieta sin tener que tomar leche… es que de hecho no sé porqué la gente sigue tomando leche. entiendo que se tomen yogur y queso que son productos derivados pero lo de la leche no tiene sentido una vez que se pasa la infancia.

      Y lo del mito del calcio, con un buen puñado de almendras todos los días, se arregla ese “déficit”

      Tú artículo está bastante bien estructurado, pero cojea en algunos puntos 😉

    • Trini lopez says

      Está muy bien lo de los productos sin lactosa, pero es mucho mejor tomar una cucharadita de probimel, todos los dias, desde que lo tomo , adiós a todas las molestias, puedo comer en la calle, sin preocuparme, levo 3 meses sin ninguna crisis, adiós a los gases, es increible. El único problema es que no lo consigo fácilmente. Yo solo lo consigo en una farmacia de sevilla. El fármacéutico me dice que lo fabrica un pequeño laboratorio de sevilla sin recursos y que por eso no es conocido, por eso quiero ayudarlo a darlo a conocer, haber si entre todos podemos ayudarnos, que bastante mal lo pasamos ya.

      yo voy todas las semanas a la farmacia de mi barrio y le pregunto, haber si me lo consiguen y no saben donde pedirlo, pero no desisto se que así tarde o temprano me lo conseguirán, mientras tanto voy a la otra punta de sevilla que no les falta,

    • Pilar says

      Hola, buscando en Google que es la lactosa y efectos, di con este buenisimo artículo. He aprendido mucho y gracias por ello

    • salvador budiño martínez says

      Tengo un hijo de 8 años con diabetes tipo 1. Estoy pensando en cambiarme a la leche sin lactosa porque tengo entendido que le va mucho mejor para controlar los niveles de azúcar. ¿vosotros que opinais al respecto?

      • Deborah García Bello says

        Como explico en el artículo, la leche ‘sin lactosa’ realmente es leche ‘con enzima lactasa’, así que la cantidad de glucosa y galactosa de la leche normal y la leche ‘sin lactosa’ es la misma. No hay diferencias apreciables sobre cómo se metabolizan después los glúcidos de una y de otra.

    • CELIA AMORIN DELGADO says

      Lo que yo quisiera saber es: ¿ si la leche es buena o mala para el higado, padezco de higado y no se si debo tomar leche desnatada normal o pasarme a la leche desnata sin lactora? Muchas gracias

      • Javier says

        Si padeces del hígado lo aconsejable es que si no quieres prescindir de la leche, bebas leche desnatada. Pero si no tienes intolerancia a la lactosa es mejor que sea desnatada normal. Un hígado tocado no metaboliza bien la grasa, por eso, cuanta menos grasa metas al cuerpo mejor. Eso si, sin dejarla del todo.

    • Daniel says

      Felicidades a la autora.
      Me ha resultado un artículo muy entretenido y fácilmente comprensible para cualquier lector, con independencia de su nivel de conocimientos.

    • José Antonio says

      Un gran artículo. Felicidades.

    • Un post estupendo, aclara muchos temas que la gente confunde, lo que es la necesidad por intolerancia y lo que es una moda y la publicidad.
      Saludos.

    • Bearubis says

      Soy estudiante de Química y desde que me regalaron tu libro soy una gran seguidora de tu blog. Todas las noches leo 3 o 4 publicaciones. He de darte la enhorabuena!! Me encanta!!

      El otro día me surgió una duda con mi cuñado, pues me contaba que bebía leche sin lactosa porque le sentaba mejor, y yo, como buena química (y gracias a tu libro), le expliqué en lo que consistía realmente esa leche. Pero me preguntó algo que no supe contestar. Me dijo que a ellos, de pequeños, les decían que no tomaran leche antes de ir a entrenar al fútbol, porque tardaba mucho en digerirse. Y me preguntó que si eso se debía a la lactosa (ya que hace 20 años no se llevaba lo de los productos sin lactosa), o a que la leche de por sí, ya sea con lactosa o sin ella (mejor dicho, con lactasa), contiene otras cosas que producen esa difícil o pesada digestión.
      Gracias de antemano y enhorabuena de nuevo!!

    • me ha encantado el artículo de la leche sin lactosa, muchas gracias

    • Agustín says

      Excelente artículo. Vaya la de cosas que he aprendido! y eso que soy químico.

    • ElisaFer says

      Muchas gracias por las aclaraciones, comentarios y demás del artículo. Me ha servido de muchísimo.

    • manuel says

      La leche de cabra es mas saludable que la leche de vaca http://bit.ly/2kPkD3F

    • Jav says

      ¿Que pasa si mezclo leche con lactosa con leche sin lactosa?

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