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¿Cómo funciona tu crema solar?

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¿Son mejores unos filtros solares que otros? Para responder a esta pregunta es necesario conocer de qué radiación solar debemos protegernos, por qué, y cómo funcionan los filtros solares.

La radiación solar que llega a la Tierra es: la de mayor energía es la radiación ultravioleta (UV), a continuación está la radiación visible (la única que podemos observar como color) y la de menor energía es la radiación infrarroja (IR), que es la responsable del calor. La energía que llega al nivel del mar es aproximadamente un 49% radiación infrarroja, un 42% luz visible y un 9% radiación ultravioleta.

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La radiación ultravioleta emitida por el sol se puede dividir en UV-A, UV-B y UV-C, de menor a mayor energía pero, como la atmósfera terrestre absorbe gran parte de esta radiación, el 99% de los rayos ultravioletas que llegan a la superficie de la Tierra son del tipo UV-A y el 1% son UV-B. Este hecho nos libra de la radiación ultravioleta más peligrosa para la salud, la UV-C. La radiación UV-C no llega a la tierra porque es 100% absorbida por el oxígeno y el ozono de la atmósfera, por lo tanto no produce daño. La radiación UV-B es parcialmente absorbida por el ozono y un 5% llega a la superficie de la tierra, produciendo daño en la piel, cosa que se ha visto agravada por el llamado agujero de la capa de ozono.

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Dependiendo de la energía de la radiación solar, ésta puede interactuar con la materia de diferente manera, produciendo diferentes efectos sobre las moléculas y átomos que forman nuestra piel:

La radiación solar más energética, la ultravioleta, es capaz de ionizar átomos (de arrancarles electrones), de excitar electrones (de que los electrones pasen a niveles energéticos superiores a su estado fundamental) y de romper moléculas en unidades más pequeñas formando los temidos radicales libres. La radiación infrarroja o la energía térmica reemitida por la Tierra es de baja energía, y sólo es capaz de hacer vibrar y rotar las moléculas, con lo que sólo contribuye a aumentar la temperatura.

Los rayos UV-A penetran hasta la dermis y son responsables del bronceado ya que provocan la fotooxidación de los precursores de la melanina. Son capaces de deteriorar la elastina y el colágeno de la piel, proteínas responsables de la textura, elasticidad y firmeza de la piel, acelerando el proceso de envejecimiento cutáneo. La radiación UV-A actúa oxidando la melanina, que es el pigmento que da color a la piel y provoca lo que se denomina un bronceado directo, que se caracteriza por desaparecer rápidamente.

Los rayos UV-B, más energéticos, penetran poco en la piel, pero son los que provocan las quemaduras, el eritema, el enrojecimiento y aumentan el riesgo de cáncer, por lo que son los más peligrosos. Las radiaciones UV-B operan sobre las células productoras de melanina. Estas radiaciones desencadenan el proceso de bronceado en el que se forma la melanina a partir del aminoácido tirosina en el interior de los melanosomas.

Tanto los UV-A como los UV-B son suficientemente energéticos como para romper los enlaces de las moléculas y generar fragmentos muy reactivos llamados radicales libres. Estos radicales son tan reactivos que consiguen alterar las moléculas de ADN. Esto se traduce en que la radiación UV es mutagénica, modifica el ADN, y por tanto es potencialmente cancerígena.

Otros problemas cutáneos como la rosácea, algunos tipos de dermatitis y el acné, se agravan a causa de la exposición a la radiación ultravioleta. Por este motivo es importantísimo protegerse de la radiación ultravioleta, tanto la UV-A como la UV-B.

Determinadas vitaminas, como la vitamina C (ácido ascórbico), la vitamina A (retinol), los betacarotenos (antioxidante precursor de la vitamina A), la vitamina E (gamma tocoferol) que son potentes antioxidantes, son capaces de neutralizar a los radicales libres formados por la radiación ultravioleta, y por ello suelen añadirse a las cremas solares como acetatos o palmitatos. También los incorporamos al organismo a través de la dieta.

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Los protectores solares o fotoprotectores son todos aquellos productos (cremas, leches, aceites, geles), que se aplican sobre la piel con el fin de protegerla de los efectos perjudiciales de las radiaciones UV-A y UV-B. Para ello contienen unas sustancias denominadas filtros que son capaces de frenar la acción de estos rayos solares.

Existen dos tipos de filtros en el mercado: los filtros minerales o también llamados filtros físicos, y los filtros orgánicos o también llamados filtros químicos.

La tendencia más reciente es que el consumidor medio solicita productos de protección solar que no contengan filtros químicos, normalmente por considerar más seguros los filtros físicos. ¿Sabe el consumidor medio en qué se diferencia un filtro de otro? ¿Son más seguros unos filtros que otros?

Los filtros minerales o físicos más habituales son los óxidos de titanio y de zinc. Estos compuestos son fluorescentes.

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La fluorescencia es un fenómeno por el cual la radiación ultravioleta es absorbida y reemitida como radiación de menor energía, en este caso la radiación reemitida cae dentro del visible, por lo que estos filtros transforman una radiación peligrosa en una radiación inocua. Éste es el motivo por el que estos compuestos son de un intenso color blanco, y por ello son los responsables de que algunas cremas solares de baja gama dejen un antiestético rastro blanco en la piel. Otros filtros físicos de uso habitual son la mica, el caolín y el talco, que simplemente reflejan toda la radiación. También son de un color blanco poco cosmético.

Estos filtros son de amplio espectro: no sólo retienen las radiaciones solares de la zona del ultravioleta, sino también las del visible e incluso las del infrarrojo. Por este motivo se les denomina pantalla, y se utilizan para evitar tanto el eritema como el bronceado. Una innovación en su desarrollo en las cremas solares de mayor calidad reside en el empleo de pigmentos micronizados, es decir, con un tamaño de partícula entre 10 y 50 nm, formulados en una base adecuada, que los hace invisibles, así que no dejan rastro blanco en la piel. Aparecen en la lista de ingredientes del producto seguidos de la palabra nano.

Como estos filtros no son capaces de penetrar en la piel, sino que se quedan en la superficie, son los que suelen contener las cremas solares específicas para pieles sensibles, sensibilizadas por dermatitis, eritemas y alergias.

Los filtros orgánicos o químicos, son moléculas orgánicas basadas en el carbono que conforman grupos cromóforos.

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Los cromóforos son una región de la molécula en la que la diferencia de energía entre dos orbitales moleculares diferentes cae dentro del rango del espectro visible. La luz visible que incide en el cromóforo puede ser absorbida promocionando un electrón desde su estado fundamental a un estado excitado. Los empleados como filtros solares son cromóforos basados en el sistema de enlace pi-conjugado, es decir, que son compuestos con dobles enlaces alternos en los que los electrones pueden saltar entre los diferentes orbitales tipo pi, por eso son habituales los filtros químicos basados en derivados aromáticos.

Los filtros orgánicos actúan por absorción de la radiación solar ultravioleta. Captan la energía incidente y la reemiten nuevamente como radiación térmica, inocua para la piel. En función de la radiación absorbida se distingue entre los filtros UV-B, UV-A y de amplio espectro. Todos ellos requieren del orden de 30 min para ejercer esta acción, por lo que deben aplicarse con la debida antelación antes de la exposición solar. No suelen presentar problemas de formulación, por lo que son los más utilizados.

Algunos de ellos pueden degradarse por acción de la luz y terminar absorbiéndose por la piel, por lo que existe riesgo de intolerancia. Normalmente estos filtros van asociados a otras sustancias llamadas fotoestabilizadores que evitan que esto ocurra. El fotoestabilizador más común es el octocrileno e impide que el filtro químico se degrade y llegue a penetrar en la piel, evitando así posibles intolerancias.

También existen filtros químicos que son estables a la luz por sí mismos, no penetran en la piel y que, precisamente, se utilizan para formular productos destinados para pieles sensibles e incluso para niños. Así que es un mito eso de que los productos solares específicos para pieles sensibles sólo llevan filtros físicos, ya que también pueden y deben llevar filtros químicos.

Un ejemplo de estos filtros químicos son los que comercialmente se denominan Mexoryl: el Mexoryl SX (terephthalylidene dicamphor sulfonic acid) actúa como filtro UV-A y es fotoestable, y el Mexoryl XL (drometrizole trisiloxane) es un filtro de amplio espectro, es efectivo frente a radiación UV-A y UV-B, es fotoestable y no penetra en la piel. El Mexoryl además de ser un filtro químico apto para pieles sensibles, con intolerancias y alergias, es el filtro idóneo para las fórmulas específicas para niños.

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Mexoryl XL

La diferencia entre unos filtros y otros nos la dará la especificidad del producto: si es para niños, pieles sensibles, etc. y eso es lo único en lo que debemos fijarnos a la hora de escoger un producto u otro.

Todos los productos cosméticos del mercado son seguros, han probado su eficacia y han superado rigurosos controles de calidad, sólo hay que acertar con el que mejor se adapta a nuestro tipo de piel y a la circunstancia en la que vayamos a usarlo. Ante la duda, lo mejor es dejarse aconsejar por un experto, en este caso por nuestro farmacéutico o nuestro dermatólogo.

La elección de un solar se hará en función de la edad, del sexo, del tipo de piel, si es más o menos, clara, seca, mixta o grasa, la cantidad de lunares, y otras condiciones específicas como problemas cutáneos, si se está consumiendo medicamentos, si se está embarazada, y también dependiendo del uso que se vaya a hacer de la protección: si vamos a hacer deporte, si vamos a la playa, si es para uso corriente, etc. Todas estas variables son las que cualquier experto valorará antes de recomendarte un producto  u otro.

El grado de protección frente a la radiación solar viene determinado por el SPF (factor de protección solar) y siempre figura en el envase del producto. El SPF indica el número de veces que el fotoprotector aumenta la capacidad de defensa natural de la piel frente al eritema o enrojecimiento. Por ejemplo, un SPF de 30 implica que el tiempo que tardaría tu piel en sufrir una lesión sin protección se multiplicaría por 30, prolongando el tiempo de exposición sin daños 30 veces. En función de su factor de protección SPF los protectores solares se clasifican en: bajo (de 2 a 6), medio (de 8 a 12), alto (de 15 a 25) y muy alto (de 30 a 50+).

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Sólo las nubes tipo cúmulos de gran desarrollo vertical atenúan la radiación peligrosa prácticamente a cero. El resto de las formaciones, tales como cirros, estratos y cúmulos de poco desarrollo vertical, no las atenúan, por lo que es importante la protección aun en días nublados. El vidrio de una ventana puede llegar a frenar el 96,5% de las radiaciones UV-B y sólo el 15% de las UV-A. Un proceso similar ocurre con la luna de los coches, donde el 90,2% de los UV-B son parados frente al 30% de los UV-A.

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Así que eso de que sólo hay que protegerse del sol los días soleados o cuando vamos a la playa es falso: hay que protegerse del sol a diario. En la actualidad contamos con productos adecuados para cualquier circunstancia: desde hidratantes de uso diario con protección solar, maquillajes con protección, y cremas solares específicas: resistentes al agua, al sudor, que no dejan rastro sobre la piel, matificantes, con tratamientos específicos para la rosácea, etc.

El resumen es simple: todos los filtros solares, ya sean físicos o químicos, son totalmente seguros y eficaces. Lo inteligente es dejarse asesorar por un experto para comprar el producto que mejor se adapte a nuestra piel y a nuestras circunstancias.

lustración de portada realizada por Tamara Feijoo Cid.

Este artículo participa en el XLVII Carnaval de Química, edición de Plata, alojado en ::ZTFNews.org

Fuentes:

Energía Solar Térmica, 1. Méndez Muñiz, Javier María; Cuervo García, Rafael; Bureau Veritas Formación (2010).

Filtros solares. Características, tipos y requerimientos. Deiry Marín y Alfonso del Pozo. Unidad de tecnología farmacéutica. Facultad de farmacia. Universidad de Barcelona. Offarm Vol. 24, núm. 9 octubre de 2005.

Biomoléculas. Una introducción estructural a la Bioquímica. Enrique Battaner Arias. Universidad de Salamanca

Asociación Española contra el Cáncer.

Cosmética para farmacéuticos. Egbert C. Zaragoza: Acribia; 1996.

Actifs et additifs en cosmétologie. Martini MC, Seiller M. París: Technique & Documentation; 1992.

Ciencia cosmética. Bases fisiológicas y criterios prácticos. Parra JL, Pons L. Madrid: Consejo General de COF; 1995

Fotoprotección. Puig L, Nadal C. Barcelona: Publicaciones Permayer; 1997.

Cosmetología de Harry. Wilkinson JB, Moore RJ. Madrid: Díaz de Santos; 1990.

Informe técnico de protección solar del Consejo General de Colegios Oficiales de farmacéuticos, 2002. Extraído de portalfarma.com

In vivo evaluation of photoprotection against chronic ultraviolet-A irradiation by a new sunscreen Mexoryl SX. Photochem Photobiol 55. Fourtanier A, Labat-Robert J, Kern P, Berrebi C, Gracia AM, Boyer B. (1992).

Mexoryl SX: a broad absorption UVA filter protects human skin from the effects of repeated suberythemal doses of UVA. J Photochem Photobiol B. 44. Seite S, Moyal D, Richard S, de Rigal J, Leveque JL, Hourseau C, Fourtanier A. (1998).

Photostability assessment of sunscreens. Benzylidene camphor and dibenzoylmethane derivatives. Int J Cosmet Sci 10. Deflandre A, Lang G (1988)

    25 comentarios en "¿Cómo funciona tu crema solar?"

    • DSR says

      Hola

      Excelente entrada, completa y detallada. Alguna puntualización, si me permites.
      Tanto los filtros físicos como los químicos tienen desventajas que conviene conocer. Por un lado, los filtros físicos también pueden producir scattering por lo que la radiación no es absorbida sino reflejada lo que disminuye su eficacia. Además, la nueva generación de materiales nanoestructurados sí penetra en las capas externas de la piel, aunque no esté probado ningún efecto peligroso.
      Por otro lado, los filtros químicos tienen la desventaja de cierta inestabilidad, por lo que deben volver a aplicarse cada cierto tiempo
      Esto implica una ruptura de enlaces tras la absorción de luz y generación de radicales libres, potencialmente dañinos. Por eso en las formulaciones se combinan con antioxidantes y atracadores de radicales.
      Estas desventajas no implican un riesgo directo para la salud ya que, como dices, estos compuestos pasan por controles parecidos a los medicamentos en gran parte del mundo, pero si indican claramente la necesidad de mejoras. En cualquier caso, es mucho peor no protegerse.
      Finalmente, la distinción entre los dos tipos de fotoprotectores es básicamente de mecanismo de acción, ya que en las cremas comerciales se usan juntos.
      De nuevo, enhorabuena!

      • Deborah García Bello says

        Muchas gracias por tu comentario, Diego. Tengo la impresión de que tus puntualizaciones ya están incluidas en el cuerpo del artículo, con otras palabras para que nadie se pierda. Los filtros físicos micronizados o nanoestructurados suponen un avance cosmético. Es cierto que he encontrado webs que alertan de su peligrosidad, pero la realidad es que, como bien dices, se ha demostrado que son inocuos, así que no voy a alarmar al lector con ideas erróneas que pululan por la red. Los filtros químicos son los que tienen mala fama, supongo que por eso de “químicos” y nada más. La mayoría de solares incluyen fotoestabilizadores como el octocrileno para que no se fragmenten, y otros ni siquiera los necesitan porque son fotoestables. La realidad es que la mayoría de solares contienen los dos tipos, porque así son más eficaces y cubren un mayor rango de protección, por eso recomiendo no volverse locos, que lo importante es escoger un producto específico, no ponerse a estudiar la lista de ingredientes.
        Un saludo, Diego 😉

    • Sole Morais Vicente says

      ES UNA PASADAAAAAAAAAA… LA VERDAD ES QUE SI SE LEE CON DETENIMIENTO YA NO SE TIENE GANAS DE TOMAR EL SOL… AL MENOS A LAS HORAS PUNTA …

      GRACIAS OTRA VEZ POR TUS GRANDES REPORTAJES… NOS ABRES GRANDES VENTANAS.

      UN BESITO A TODOS.

    • raquel says

      Fantástico post, muy birn explicado. Un saludo

      • Deborah García Bello says

        Muchísimas gracias Raquel 😉

    • Pepa says

      ¡Hola Deborah!
      Me he alegrado mucho encontrar este post porque hace unos días estuve recabando información sobre los protectores solares.
      Soy lo que ahora se ha dado en llamar “beauty coach” (consultora de belleza en castellano). Al recomendar un protectos solar el otro día, la clienta lo rechazó aduciendo que llevaba oxibenzona y que eso era EL MAL convertido en crema.
      Investigué un poco y quedé más tranquila tras leer varios estudios españoles sobre el asunto, peeeero lo primero que sale y que lee todo el mundo que no profundiza es que es un disruptor endocrino, cancerígeno, etc, etc y que podría afectar al feto.
      Veo que no lo mencionas en tu post. ¿Qué me puedes decir sobre ella?
      Muchas gracias. Es un placer leerte siempre.
      Pepa

      • Deborah García Bello says

        Hola Pepa. Efectivamente la oxibenzona ha sido uno de los ingredientes más maltratado en las redes. Nada de lo que se dice contra este ingrediente es real, puesto que ningún estudio (estudio de verdad) ha demostrado que causase cáncer o fuese un disruptor endocrino, y menos en las concentraciones que se manejan en un producto tópico. La oxibenzona está clasificada con el nº 4 en el listado de sustancias admitidas como filtros ultravioletas por el Real Decreto 1599/1997 de 17 de octubre sobre Productos Cosméticos, así que entrar en esta lista supone que este ingrediente ha demostrado su inocuidad, ha pasado todos los controles sanitarios con éxito y se ha medido la cantidad que un producto cosmético puede contener de este compuesto para garantizar que no supone ningún riesgo. La concentración podría ser hasta del 10% y no suponer riesgo, así que el límite es muy alto.
        La oxibenzona es un filtro químico: es (2-Hidroxi-4-metoxifenil)-fenilmetanona, así que contiene dos anillos bencénicos que, al tener dobles enlaces alternos entre átomos de carbono, conforman un cromóforo basado en el sistema pi-conjugado que absorbe en el UV, con dos máximos, uno en el UV-A y otro en el UV-B. El único problema que puede dar es algún caso de alergia, pero ni siquiera está catalogado como alérgeno, así que no habría que preocuparse por ello de antemano.
        Espero que esta información te sirva para argumentar si se da el caso.
        Gracias por comentar y un saludo, Pepa 😉

        • Pepa says

          Muchas gracias. Me será muy muy útil sin duda.

    • Jorge says

      ¡Muy bueno Deborah! Va directo a toda esa gente a la que no consigo convencer de que se pongan protección porque quieren ponerse “morenos”. Una pregunta desde mi ignorancia, aunque soy físico, ¿hay alguna razón de que se distingan entre protectores físicos y químicos? Me hubiera resultado más fácil o evidente distinguir entre orgánicos e inorgánicos (o directamente minerales)

      • Deborah García Bello says

        Hola Jorge. Los filtros físicos también se denominan minerales, porque de hecho lo son, y los químicos también se denominan filtros “orgánicos”, lo que les hace parecer mejores ante el consumidor que llamarlos “químicos”. Igual que en Química, la diferencia es la que tú apuntas: unos son inorgánicos y otros orgánicos (con base de carbono). Realmente la denominación de físicos y químicos se debe a cómo funcionan frente a la radiación: los físicos la reflejan (fenómeno físico) y los químicos la absorben a través del sistema pi-conjugado (fenómeno químico).
        Gracias por comentar. Un saludo, Jorge 😉

    • Marisa Castiñeira says

      Trabajando en cáncer de piel en clase, así que esto nos viene que “ni pintado”. Completa información de tipos de radiación y filtros. Aprovecharemos! muchas gracias.

      https://docs.google.com/file/d/0B8eIKzeEK6F7aW1ZZHp1NmRJalpzeTRicVhuOGIyZnNSd3Nv/edit?usp=docslist_api

    • Marisa Castiñeira says

      Estamos estudiando cáncer de piel en clase. Esto nos viene que “ni al pelo” completísima información de tipos de radiaciones y filtros. Aprovecharemos! Gracias Deborah.

      https://docs.google.com/file/d/0B8eIKzeEK6F7aW1ZZHp1NmRJalpzeTRicVhuOGIyZnNSd3Nv/edit?usp=docslist_api

      • Deborah García Bello says

        Hola Marisa. Es un buen tema para trabajarlo a clase, así también se conciencian de lo importante que es protegerse. Me alegra que te haya sido útil. Y gracias por enseñarme los trabajos 😉

    • Leti says

      Te admiro. Explicas muy bien las cosas y con entusiasmo. Quisiera preguntarte si podrías hablar de los ingredientes que no debería llevar una crema hidratante para bebés que tienen ronchas por dermatitis. He visto que venden cremas o geles con mucho perfume para pieles sensibles o atópicas y los perfumes son alergenos.

      • Deborah García Bello says

        Hola Leti. Es cierto que hay varios ingredientes contraindicados para pieles sensibles y especialmente para dermatitis, pero los consumidores no tenemos porqué tener un amplio conocimiento sobre química, bioquímica y dermatología para leer el listado de ingredientes y discriminar así unos productos de otros. Quizá tengas la impresión de que la indicación que figura en el envase no se corresponde con la especificidad del producto, pero no es así: si una crema especifica que está indicada para bebés y pieles sensibles, es que lo está. Para asegurarte de eso has de adquirir un producto específico, de algún laboratorio especializado en productos para pieles sensibles, que los hay, y además te aconsejaría adquirirlo en una superficie especializada, como una farmacia o parafarmacia (nunca en un herbolario o similar), donde además podrá asesorarte un experto y recomendarte la crema que mejor se adapte a la piel del bebé y a tu bolsillo. También hay sustancias que se utilizan como perfumes que no son consideradas alérgenas, y de serlo, vendrían especificadas en el envase. Lo habitual en productos destinados a pieles sensibles y bebés es que se indique que es hipoalergénica, es decir, que ninguno de los ingredientes de su fórmula se considera alérgeno.
        El tema de los alérgenos es muy amplio, y es posible que lo trate con profundidad alguna vez en el blog.
        Un saludo y muchas gracias 😉

    • Pilar Rubio says

      Me ha encantado saber las diferencias entre los fíltros físicos y químicos, muchas gracias por el artículo.
      Quería comentarte que llevo años probando todo tipo de cremas hidratantes y solares, hipoalergénicas, sin perfumes, para pieles sensibles, atópicas, etc., y todas al final me dan alergía. Estoy sensibilizada a la parafenilendiamina (PPD) que según me contaron, se encuentra en el excipiente de cremas, cosméticos, tintes, gel, champú… En UK, ya están elaborando tintes sin esta sustancia que además comercializan claramente “FREE PPD”, ignoro si también lo hacen en los cosméticos. Quería preguntarte si esta sustancia se considera alergeno y si es así, por qué no se indica su utilización en los productos que se comercializa.
      Muchas gracias.

      • Deborah García Bello says

        Hola Pilar,

        según el Reglamento (CE) Nº 1223/2009 del Parlamento Europeo sobre los productos cosméticos el PPD (p-Phenylenediamine) es una sustancia que se utiliza exclusivamente como “colorante de oxidación para el teñido del pelo”, así que sólo puedes encontrarlo en tintes, jamás como excipiente de otro producto que no esté destinado para el cabello. Además siempre que un producto contenga PPD en la UE deberá especificarse en el envase que: puede provocar una reacción alérgica, contiene diaminobencenos y no utilizar para teñir pestañas o cejas.
        Así que si compras algún producto en la UE (de los debidamente etiquetados, es decir, de curso legal) no pueden contener PPD si no lo especifican.
        Si un producto cosmético te da alergia y no consta entre sus ingredientes que contenga PPD, es que la alergia te la está causando otra sustancia, así que deberías consultarlo con un alergólogo.

        Un saludo y gracias 😉

    • Rodrigo says

      No he entendido varias cosas del articulo y, me sería de gran ayuda que me resolvieras dichas dudas.
      1Por qué los atomos absorben luz y cómo.
      2Que implica eso, es decir si la orbita a la que pasa el electron que abdorbe energis esta llena, que pasaría¿
      3Porque es necesario que las cremas solares con proteccion quimica tengan moleculas con radicales, es decir, como afecta eso a la luz uv

      • Deborah García Bello says

        Hola Rodrigo, te respondo:
        1. La luz es energía, y los átomos la pueden emplear para promocionar sus electrones.
        2. Si hay un tránsito electrónico siempre se hará hacia una vacante, ya sea en un orbital con vacantes, o creando un nuevo orbital.
        3. Los filtros químicos tienen cromóforos que funcionan a partir de dobles enlaces alternos entre átomos (los enlaces son electrones compartidos). Estos sistemas con dobles enlaces permiten una gran movilidad electrónica entre ellos. Esto afecta a la luz en el sentido en que absorben parte de su energía y la transforman en radiación menos energética, inocua para la piel. En eso se basa el funcionamiento de un filtro solar, en que absorba y/o transforme parte de la energía de la luz.
        Espero haberte ayudado.
        Un saludo y gracias.

    • Patri says

      Hola, soy una mamá de 3 niños en busca de protector solar ideal, después de mucho leer aquí y allá, al principio buscaba que fueran filtros físicos solamente, luego que no llevarán óxido de titanio que era “super malisimo”, luego que podía llevarlo pero que no fuera nano para que no lo absorbiera la piel, y ahora veo que lo de nano da un poco igual, ¿hay algún nivel determinado para que esas nano no sean perjudiciales o no lo son en ningún nivel? Lejos de ser experta en esto como la mayoría sois quería tener claro esto y poder entenderlo. Gracias

      • Deborah García Bello says

        Hola Patri. Realmente no tienes que preocuparte tanto, ni buscar en la lista de ingredientes de un producto cosmético. Como consumidores no tenemos que ser especialistas en química, ni en cosmética. Es mucho más sencillo que eso: Todos los productos cosméticos que están debidamente etiquetados son seguros, siempre. Como en todo hay calidades, que unos sean más agradables para ti que otros, que se extiendan mejor, que no dejen rastro blanco en la piel…, pero todos ellos son seguros y han sido diseñados para cumplir las especificaciones. Con esto quiero decirte que si vas a una farmacia o centro especializado, sólo tienes que comprar el producto específico para niños que más te guste. Si es para niños (que es lo importante) tendrá el nivel de protección que un niño necesita. Sigue siempre las instrucciones del fabricante, como por ejemplo aplicar el solar 30 min antes de la exposición, reaplicar cada X tiempo… Y recuerda que sin son niños, sobre todo menores de cinco años, además de protección solar, no deben estar expuestos directamente al sol, así que deberían protegerse también con gorras, camisetas, sombrillas… Y no sólo cuando vayas a la playa, que la radiación solar también es perjudicial cuando salimos a pasear bajo el sol.
        No temas ni a filtros físicos ni químicos, ni a óxidos nanoparticulados… Si están en un producto cosmético formulado para niños, debidamente etiquetado, es que han pasado todos los controles sanitarios con éxito, de lo contrario no estarían a la venta.
        Ante cualquier duda, consulta a tu farmacéutico o dermatólogo.
        Espero haber sido de ayuda.
        ¡Saludos!

    • Rosa Mercedes says

      Excelente entrada, solo queria hacer una pregunta acerca del dioxido de titanio en forma de nanoparticlas, he leido que puede penetrar hasta la dermis y por via sistemica alcazar organos a los que podria llegar a afectar pudiendo ser hepatotoxico o nefrotoxico ¿Que hay de cierto ?

      • Deborah García Bello says

        Hola Rosa. Gracias por tu pregunta. Es cierto que muchos compuestos “nano” se comportan de forma diferente a los compuestos de tamaño habitual, y es por ello por lo que deben ser analizados nuevamente como si de una sustancia nueva se tratase. En el caso de los cosméticos con filtros físicos “nano” como el óxido de titanio, puedes estar tranquila. Existen varias decenas de estudios clínicos que prueban su seguridad en cosmética.

    • Mirian AF says

      Muy buenas, excelente artículo. Soy madre de mellizos de 7 meses. Habitualmente les pongo crema de protección solar cada vez que salimos a la calle y en la actualida tengo varios protectores distintos, todos ellos de protección 50+ y protección frente a UVA y UVB y alguno específico para uso pediátrico.
      Uno de los nenes, además tiene un nevus en la piel y dermatitis atópica. En una visita al dermatólogo me dijo que utilizase fotoprotectores con filtros físicos, sin embargo, como puedo saber entre la marabunta de ingredientes que contiene cada uno de los protectores, cuál de ellos contiene filtros físicos y cual no, ya que en el envase no indica nada al respecto. Gracias.

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