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¿Por qué engordo si como normal?

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El pasado 26 de mayo estuve en el evento Naukas dentro del Congreso Internacional de Autocontrol y Seguridad Alimentaria, KAUSAL 2016, en el que di una charla para adolescentes. Aproveché la ocasión para contarles algo muy personal, una preocupación con la que he cargado a lo largo de todas las etapas de mi vida. Sé que muchos adolescentes están pasando por lo mismo, así que decidí que aquella era la ocasión idónea para contarlo.

No preparé ninguna diapositiva para contarles aquello. Iba a hablarles de un pedazo de mi historia durante unos minutos. Quería que me mirasen a los ojos, que entendiesen que los hábitos alimenticios no son una cuestión menor, sino que afectan a todos los días de nuestra vida.

Empecé diciéndoles que iba a confesar algo por primera vez.

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No recuerdo ninguna etapa de mi vida en la que no estuviese terriblemente preocupada por mi peso. Quizá pienses, viéndome, que soy una persona con un peso normal. Ahora imagíname con 15 kg menos.

15 kg son muchos, e imaginándome quizá estés viendo a una persona indudablemente enferma, pero no era eso lo que sentía la gente que me veía. Lo sorprendente de aquellos tiempos es que me decían que estaba estupenda con ese aspecto, que la ropa me sentaba fenomenal, que estaba mejor que nunca. Yo también lo pensaba. Ropa que antes no me atrevía a vestir, ahora me hacía sentir seguridad. Todo parecía ir bien, a excepción de qué era lo que hacía para mantenerme así de delgada.

Mis nociones sobre nutrición eran totalmente rudimentarias por aquel entonces, así que mis conjeturas se basaban en comer muy poco y sólo alimentos de pocas calorías y bajos en grasa. Comía muy poco, la verdad es que prácticamente no comía nada. También hacía mucho deporte, más del que debería. Mis paseos en bici pasaron a convertirse en una odiosa rutina basada en consumir calorías para mantenerme delgada.

Pero estaba guapa. Todo el mundo lo decía.

Y estaba enferma.

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También me pasó lo opuesto. Imagíname con 15 kg más. 15 kg son muchos. Si me imaginas verás a una persona con un evidente sobrepeso. La realidad es que 15 kg más no resultan algo tan exagerado como pudiera parecer, sobre todo para una persona de mi altura (175 cm). Aunque no fuese exagerado, yo no me veía bien y quería adelgazar, no por salud, que por aquel entonces no era algo que me preocupase, sino por estética.

Mi madre decidió llevarme al médico y, en la sanidad pública me derivaron a un endocrino. Recuerdo que el endocrino me midió, me pesó y me dijo «te sobran 10 kg», así que abrió su cajón y me dio una fotocopia con una dieta de nosecuántas kilocalorías diarias, con dos o tres opciones para cada una de las tres comidas diarias, que debía seguir hasta conseguir pesar 10 kg menos.

Para adaptarme a esa dieta tenía que comer cosas diferentes al resto de mi familia y, la verdad es que también eran poco apetecibles. Todo tenía que estar cocido o crudo y tenía que pesar 25 g de pan para cada comida. Recuerdo que mi madre compró una pequeña báscula de cocina.

Comer se convirtió en algo desagradable.

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Conseguí llegar al peso que el endocrino me había sugerido, pero mi preocupación seguía ahí. ¿Y ahora qué hago? ¿Si como lo mismo que comía antes volveré a engordar? Nadie me había dado unas pautas y yo no sabía lo suficiente como para aventurarme a cambiar mis hábitos alimenticios.

Yo comía normal. Es decir, comía lo que comía el resto de mi familia, ni más ni menos, pero ellos estaban delgados. No comía dulces, bollos, ni hamburguesas, ni comida rápida. No comía más, ni comía cosas que todo el mundo sabe que engordan. Seguí privándome de ese tipo de alimentos que tradicionalmente entendemos que engordan. Me fijaba en las calorías y sobre todo en la cantidad de grasa.

Gracias a estudiar la carrera de Química pude comprender algunos aspectos del metabolismo que me sirvieron para inferir qué podía ser lo que me estaba pasando. Los químicos estudiamos bastante bioquímica y eso nos permite entender en qué se transforman los alimentos que ingerimos.

El primer concepto que aprendí y que me sirvió como cimiento para entender qué era lo que fallaba en mis hábitos alimenticios fue el índice glucémico (IG).

Hay una serie de alimentos que son ricos en hidratos de carbono, como por ejemplo el pan, la pasta, el arroz, en general todo aquello que se convierte en harinas o que se haga con harinas, y también el azúcar. Los hidratos de carbono de estos alimentos se acaban convirtiendo en glucosa. La glucosa pasa a la sangre y las células la captan gracias a la insulina, que actúa como llave de paso.

Cuando comemos hidratos de carbono, lo primero que hace el organismo es almacenar la glucosa en forma de glucógeno, tanto en el músculo como en el hígado. Una vez que estas reservas están llenas, el exceso de glucosa se transforma en grasa en los adipocitos.

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Hay alimentos que van liberando poco a poco esa glucosa en la sangre, de modo que las células van gestionando sin problema esa glucosa que les llega progresivamente. Los alimentos que liberan su glucosa así, poco a poco, se denominan alimentos de bajo índice glucémico. En general son alimentos que contienen fibra, como los integrales, o las frutas y las legumbres.

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Hay alimentos que, por el contrario, liberan la glucosa en sangre de forma repentina, de modo que las células son incapaces de gestionar tanta glucosa en tan poco tiempo y se disparan los niveles de insulina. Los alimentos que liberan glucosa así, de golpe, son los alimentos de alto índice glucémico. Son alimentos hechos con harinas refinadas, que no contienen suficiente fibra y, sobre todo, alimentos con azúcar añadido.

Esto provoca varias cosas: el exceso de glucosa que las células no gestionan adecuadamente es lo que se termina transformando en grasa y, además, después de una subida repentina de glucosa en sangre, sufriremos una bajada también repentina, lo que nos hace sentir hambre. Ésta es una de las principales causas del sobrepeso, de la obesidad y de la diabetes tipo II.

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Lo primero que pensé es que yo apenas consumía azúcar. Quizá alguna vez había echado azúcar a infusiones, al café, o al yogur, pero nada más. Hasta que me di cuenta de que consumía más alimentos con azúcar de los que imaginaba.

La mejor forma de saber qué contiene un alimento es revisar su etiqueta. En la etiqueta aparece la lista de ingredientes por orden de abundancia. Si el azúcar está de los primeros de la lista es que es un ingrediente mayoritario. La otra información que figura en la etiqueta es la información nutricional, donde aparece la cantidad de cada grupo alimenticio del alimento, y ahí suele estar desglosado cuántos hidratos de carbono son azúcar.

info nutricional

Algunos alimentos que no parecen especialmente dulces contienen una cantidad de azúcar insospechada. Por ejemplo, unas galletas normales contienen una media de 25 g de azúcar cada 100 g de galletas (3-5 galletas). 25 g de azúcar son 5 sobres de azúcar. Ingerimos del orden de cinco sobres de azúcar cada vez que tomamos de 3 a 5 galletas normales.

azúcar añadido

Los cereales de desayuno también contienen azúcar, los refrescos contienen muchísimo azúcar, entre 25 g y 75 g por lata. Hasta las salsas contienen azúcar, los zumos, algunos embutidos…

Lo que más azúcar contiene es lo que tradicionalmente se entiende como «alimentos para el desayuno».

Empecé a entender que mi dieta normal en realidad era una dieta cargada de azúcar y que esa era la principal razón por la que engordaba y por la que, a las pocas horas de haber comido, volvía a tener hambre.

Mi dieta normal era la misma que la de la mayoría de la gente. Desayunaba «cereales de desayuno», o galletas, leche con cacao… Para comer podía tomar bistec con patatas y pan, a veces pan blanco y otras, pan de molde -que suele contener azúcar añadido además de harina refinada-, o pasta, o pescado con patatas… Y para cenar normalmente un bocadillo o un sándwich. No parece nada descabellado, salvo porque en todas las comidas estaba tomando un exceso de hidratos de carbono, muy por encima del resto de grupos alimenticios y, sobre todo, de azúcares añadidos. Había azúcares añadidos en todo lo que tomaba en el desayuno, en el pan de la comida y de la cena…

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Es muy complicado cambiar los hábitos que atañen a lo que hacemos por tradición. Por ejemplo, lo tradicional es desayunar lo que se supone que es para desayunar.

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A lo largo de los años he ido cambiando mis hábitos alimenticios y me he ido acostumbrando a ellos. Lo primero es no sentir que «estoy a dieta». Entender que una dieta es una forma de comer para perder peso, durante unas semanas o meses, es un error. Lo ideal es aprender a comer y que los hábitos alimenticios saludables formen parte de nuestro día a día. Es algo complicado de conseguir.

Ahora pienso que quizá yo no habría tenido estos problemas si en la sanidad pública hubiese dietistas-nutricionistas que pudiesen explicarme qué estaba haciendo mal y cómo ir mejorando mis hábitos. Pienso que habría sido de gran ayuda que en el colegio me hubiesen enseñado a comer, incluso a leer las etiquetas de los alimentos, a conocer los grupos alimenticios… Nada de aquello se hacía entonces, y casi nada de eso se hace ahora. Seguimos sin tener dietistas-nutricionistas en la sanidad pública, y la formación que reciben los niños y adolescentes en la actualidad es insuficiente.

La cultura científica es siempre importante, y en lo que concierne a los hábitos alimenticios y, por tanto, a nuestra salud, es indispensable.

Ilustración de portada realizada por Tamara Feijoo Cid.

Más información: ¿Es tan malo el azúcar? | DIMETILSULFURO 

Fuentes

Conceptos de Bioquímica. Rodney Boyer. International Thomson Editores, 1999.

Sugars intake for adult and children. Guideline. World Health Organization, 2015.

Imágenes: El nutricionista de la general y Gominolas de petróleo

 

    49 comentarios en "¿Por qué engordo si como normal?"

    • Alexandra says

      Gran artículo! Acabo de descubrir tu blog y al leer este post creo que la mayoría de la población tiene el mismo problema y los índices de obesidad siguen incrementándose en una sociedad donde se está dejando de lado la dieta mediterránea.

      La falta de educación en cuestiones de alimentación es un grave problema ya que carecemos de ese lado crítico para saber seleccionar lo que compramos en el supermercado. Conozco a muy poca gente (a nadie realmente) que se pare a leer las etiquetas de los alimentos, a compararlas y a ser realmente conscientes de lo que estamos ingiriendo, y me incluyo en esto.

    • Francisco Javier Santos Arévalo says

      Muchas gracias por compartir tu experiencia y explicar tan claramente esto.
      Un placer leerte siempre.

    • Hola Deborah,

      Solo comentarte que me ha gustado mucho tu post, me veo totalmente reflejada. Hace unos años también empecé con mi guerra particular contra el azúcar cuando descubrí lo dañino que es y lo desconocido de sus efectos, y que estaba directamente ligado no sólo con mi peso, sino con mi salud en general.
      Es bastante triste que al principio tengamos que lidiar, además de con el cambio de chip, con las cantinelas de familiares y amigos diciendo aquello de: ¿es que nunca vas a comer normal?
      Y todo por salirte del redil y de las normas preestablecidas y abandonar unos hábitos alimenticios impuestos por la cultura del dinero, cultura que nadie se ha tomado la molestia de rebatir puesto que obviamente lo importante es tener la barriga (y los bolsillos) llenos, ¿no? a quien le importa de qué.

      Pero bueno, por suerte cada día somos más los que nos preocupamos por los factores nutricionales que intervienen en nuestra salud e intentar divulgar lo aprendido y así aportar un granito de arena, así que gracias 😉

    • Emilio Molina says

      Es un repaso casi punto por punto de mi experiencia (afortunadamente, sin la parte de trastornos de autoimagen): estar engordando sin entender por qué, si creía estar comiendo bien. En mi caso, el libro “lo que dice la ciencia para adelgazar” de Luis Jiménez sirvió de revulsivo para darme cuenta, tal y como comentas en la entrada, de que lo estaba haciendo mucho peor de lo que creía. Y, lo que me parece aún peor (y hasta cierto punto rayando en lo criminal) es que estaba empezando a comprar alimentos “de dieta” para intentar cortar esa tendencia de subida de peso. Para luego descubrir que, en realidad, esos “cereales de dieta” acababan llevando los mismos azúcares y, encima, aún eran más caros.

      Ocho meses después y diez kilos menos (y comiendo tanta cantidad como antes y sin pasar un ápice de hambre), simplemente aprendiendo a leer etiquetas, huyendo de los que las llevan (es decir, incrementando frutas y verduras), comprando menos y cocinando más, y aprendiendo recetas interesantes (quién me iba a decir a mí que uno de mis platos favoritos iba a ser basado en brócoli: al horno, con bechamel casera -usando aceite de oliva en lugar de mantequilla-, con queso -comprobando que no lleve mantequilla- y bacon… mmm…). Eso sí, las primeras compras pasaron a durar de 30 minutos a más de una hora. Una vez detectas dónde están las minas, las siguientes son más rápidas. Pero qué de artimañas se ven en los estantes… como pan “integral” que tiene un 1% de harina integral y el resto de harina normal, o jamón york cuyo contenido es del 55% en jamón york.

      En fin, que hace falta repetir mucho más el mensaje de este post, excelentemente sintetizado 🙂

    • Pep says

      Me ha encantado! Espero que llegue a mucha gente.

      Me hubiese gustado leer la segunda parte… ¿Qué alimentos has elegido para sustituir los anteriores? Muchas veces sabemos que lo que vamos a comer no es del todo saludable, buscas alternativas y no suelen ser lo más apetecibles del mundo…

      • Deborah García Bello says

        Hola Pep. No siempre se trata de sustituir unos alimentos por otros que se parezcan, porque como dices, a veces las opciones no son tan apetitosas. Se trata de cambiar hábitos, que es lo más complicado de todo esto. Por ejemplo, estamos tan acostumbrados a abusar del sabor dulce en los desayunos, y no hay ninguna razón para hacerlo, más allá de que es lo que nos han enseñado. ¿Por qué no desayunar huevos revueltos, jamón serrano, fruta, yogur…? Hay un montón de opciones ricas y saludables.

    • Saruman says

      Una pregunta, ¿y el alcohol? ¿Engorda tanto como dicen? ¿De verdad engorda mucho más un chupito de tequila que un botellín de cerveza?

      • Javier says

        Sí, engorda tanto como dicen. El alcohol etílico tiene una densidad energética de 7 calorías por cada gramo (la grasa tiene 9 y los carbohidratos 4, para que te hagas una idea), así que esas calorías acaban transformándose en grasa.
        Ahora hagamos cuentas.
        Si el tequila tiene un 45% de alcohol (45 grados), un chupito de tequila de 50 ml tendrá 22,5 g de alcohol, o 157,5 calorías.
        La cerveza pilsen tiene aproximadamente 4,5% de alcohol, así que un botellín de 250 ml tiene 11,25 g de alcohol, o 78,75 calorías, o sea la mitad que el chupito.
        Evidentemente, si el chupito es más pequeño, tendrá menos alcohol. Un chupito de 25 ml engordaría lo mismo que un botellín.

      • Javier says

        El alcohol (tan sólo 1 copazo) reduce tu “régimen quemador de grasas” en un 70%…te lo deja a un 30% !!! Ya lo vas recuperando en unas 24-48h (A ver si encuentro el estudio que lo vi en NCBI) Te vuelve el metabolismo mas lento.

        Si, además de eso, acompañas LAS bebidaS con algo de “picoteo”…pues ya tienes una bomba (ya no por las calorías) sino por las grasas, la sal, azúcares,…

    • Javier says

      Muy didáctico el artículo, Deborah. Me ha faltado, no obstante, un comentario sobre el efecto que el índice glucémico y la insulina tienen directamente sobre el metabolismo de los lípidos. La insulina activa la lipoproteína lipasa en el tejido adiposo después de comer, facilitando la hidrólisis de triglicéridos y la acumulación de sus ácidos grasos. Así que el índice glucémico actúa también a ese nivel.
      Un abrazo.

    • Adrián says

      ¿Que opinas de los batidos estilo Soylent?

    • Dani says

      Nada nuevo bajo el sol. Los alimentos más malos, sosos y aburridos son los que adelgazan, y los buenos los que engordan y te j**** la salud. P*** mierda de vida.

      • Amanda says

        Ya te digo yo que si te comes un bizcocho casero de chocolate hecho con cacao puro, aceite de coco, huevos y harina de espelta (todo bastante sano) y a lo loco le echas un poco de azúcar moreno de verdad y nueces, no vuelves al brownie procesado por soso, malo y aburrido.

    • gracias por el artículo me ha encantado.

    • Ahor says

      Buena conclusión. Este artículo debería leerlo más gente.

    • Pep says

      Como bien dices hay dos cosas que van juntas: La mayoria de alimentos procesados tienen un alto indice glúcemico y de azucar.

      Yo creo que una buen habito evitar estos productos procesados y cocinarlos uno mismo con frescos. Claro que según el caso puede ser díficil y se tiene que dedicar mas o menos tiempo, pero se gana en salud. Algo fácil es hacer los zumos con fruta fresca.

      Incluso, cocinando alimentos en que les añadas azucar, como galletas siempre será mas saludable si uno usa el sentido común: La cantidad que se utiliza y comerlo segun las necesidades alimenticias.

    • David says

      Hola,
      Un par de puntualizaciones…
      La primera ya que eres de químicas intenta no perpetuar el error de los “hidratos de carbono” propio de químicos del siglo XIX… Poli-alcohol o glúcidos pues lo de (CH2O)n no es un hidrato (H2O) + carbono… Es H-C-OH por favor!
      Por otro lado la fruta y el índice glucémico cuidado pues la fructosa no va por el mismo ciclo que la glucosa.

      Ahora como recomendación para control de peso/salud; la dieta si pero más importante el metabolismo basal y eso puede significar tener que optimizar el indice de masa corporal, es decir hacer “pesas” (no, con cardio sólo… no basta) y no me refiero a hacer abdominales y gluteos en una clase dirigida, me refiero a un entrenamiento adecuado de Fuerza para el desarrollo muscular (y no, no convertirá a una mujer en Hulk).

      En fin… Esto sin entrar en genetica y como los estudios del siglo XX están en su mayoría sesgados porque el muestreo se hizo sin tenerla en cuenta o por falta de medios para la época.

      Lectura recomendada:
      http://www.paidotribo.com/ficha.aspx?cod=00864

      Visita también la biblioteca digital de Felipe Isidro. Te dejo su web.
      http://www.felipeisidro.com/

      Saludos!

      • Deborah García Bello says

        Hola David. Si pretendo que todo el mundo sepa interpretar una etiqueta tendré que llamar a los componentes tal y como por normativa figuran en ella. Tampoco me parece oportuno establecer las diferentes rutas metabólicas de cada glúcido, porque eso ya no es divulgación científica, es otra cosa.
        Obviamente hay muchos más aspectos nutricionales a tener en cuenta para mantener una buena dieta, pero entender el IG es algo fundamental, y ese es el contenido exclusivo del artículo.
        Saludos.

    • Joze says

      Excelente….a mi me pasó que adelgacé casi 20 kgs de dos formas, en algo parecido a lo que cuentas. Esto es, cambié hábitos alimenticios, incluyendo más fruta y verduras y quitando bollería, cero refrescos, de tal manera que sólo bebo agua, vino y cerveza en dosis moderadas y esporádicamente. Nada de cubatas o similares. Café el justo. Y por supuesto, disminuí las raciones.
      Y también fui aumentando poco a poco la carga deportiva, retomando las actividades que hacía antes, hasta conseguir ciertas intensidades y retos que no pensaba conseguir antes de adelgazar, ni cuando era chaval y hacía mucho deporte.
      Con tu artículo me ayudas a entender el proceso de comer mejor, con variedad y disfrutando.

    • Alberto says

      Estás un poco equivocada en la perspectiva de la problemática…. Realmente tu dieta estaba perfecta, tal vez te pasabas un poco en las cantidades pero nada más.

      Lo que faltaba en tu vida,y quizás también ahora pero lo suples a base de no comer correctamente, es ejercicio, pero no lo que la mayoría llama ejercicio (como andar o montar en bici) sino ejercicio que requiera un esfuerzo y fuerce tu cuerpo (llámale anaeróbico, hitt, etc.).

      Ese es el gran problema de la humanidad en el siglo 21, la falta de ejercicio.

      Nuestro cuerpo está diseñado para hacer grandes cantidades de ejercicio, no para estar sentado. También está diseñado para adaptarse a múltiples dietas, por lo que esta cuestión (la de la alimentación), a la que actualmente se le da gran importancia por temas comerciales, no es la forma más correcta para solucionar el problema.

      Desayúnate unos donuts y no te sientas mal.

      Saludos,

      • Genci says

        Como deportista de toda la vida, estoy y no estoy de acuerdo contigo. Primero hay que saber comer, y después moverse(algo totalmente necesario). Y si te mueves, y encima comes bien, cierras el círculo. Darte una paliza de HIIT no da barra libre a recargar con todo el azúcar que quieras. Podrías hacerlo, y no engordar, pero además de no coger kilos, se trata de cuidar tu interior con los nutrientes adecuados. De vez en cuando si puedes permitirte un premio, pero no por sistema.
        Te pondré un ejemplo personal. Ayer mismo estuve casi 4 horas con la bici. A pesar de ir reponiendo sobre la marcha -barras energéticas caseras de avena integral- llegué a casa bien hambriento. Cena a base de arroz integral, una ensalada, filete de atún, un yogur griego natural, y como premio excepcional: un trozo de bizcocho casero (que al fin y al cabo son harinas y azúcar) que me supo a gloria. Pero eso, como algo puntual.

        Un saludo

    • Chalie Vazquez says

      Excepcional artículo para quitarse el sombrero. Y no digo más pq los dices todo. Mi mas cordial enhorabuena.

    • Carmen says

      Hola Deborah. Tu post me ha parecido muy interesante. Me gustaría que me ayudases. Yo ahora mismo tengo 16 años y hace más de un año y medio (sobre octubre del año pasado) empecé a cambiar mis hábitos alimenticios y a interesarme por la nutrición. El caso es que mi dieta ha cambiado mucho, pero me he encontrado con un problema: yo estaba en un peso normal, y he adelgazado mucho, pesaba 55 kg y ahora peso 48 o 49 kg, y teniendo en cuenta que mido 171 cm, me parece que estoy muy delgada. Sin embargo, lo que más me preocupa es que mi ciclo menstrual se interrumpió a los meses (sobre enero-febrero del año pasado). Estuve unos meses sin regla y me mandaron pastillas. Al mes o dos meses me bajó. Tenía que tomarlas durante 6 meses. Ha pasado 1 mes desde que no las tomo y no me ha vuelto a bajar sin tomar pastillas. Ahora me las han vuelto a recetar. No sé ya cómo actuar porque creo que mi dieta está bien y no entiendo por qué me dejo venir. Es cierto que he pasado por etapas de estrés y sobre todo el año pasado, no dormí suficiente, además de problemas familiares (no sé hasta que punto esto podría influir). También me gustaría añadir que sobre todo perdí grasa del pecho y esto también me preocupa. Muchas gracias. Siento que sea muy largo. Por cierto, quiero estudiar Nutrición 🙂

      • Deborah García Bello says

        Hola Carmen. Gracias por compartir tu experiencia. La situación que describes es compleja y muy personal. Yo soy química, así que no soy la persona indicada para ayudarte en algo tan delicado. Lo mejor que puedes hacer es recurrir a un dietista-nutricionista que pueda ayudarte y prestarte la atención que mereces.
        Un abrazo Carmen. Espero que todo vaya a mejor.

      • Cristina says

        Buenas Carmen! A ver si te puedo ayudar con tu problema. Si atendemos a tu IMC (índice de masa corporal), midiendo 1,71 y pesando 48-49kg estarías por debajo de tu peso normal. Tu IMC = 16,41 kg/m2, siendo la normalidad un IMC =18,5-24,5 kg/m2, con lo cual si hacemos cálculos tu peso ideal se sitúa en 54-55 kg como mínimo. El estrés y la falta de sueño pueden influir y puedes haber bajado de peso, pero habría que ver lo que consideras como una “dieta sana”. Además influye que estas en etapa de crecimiento y por ello necesitas “comer más” ya que el metabolismo se encuentra acelerado en esta etapa. También habría que ver si haces actividad física, de qué tipo y frecuencia, la genética…etc.
        La explicación de tu falta de menstruación es muy sencilla. Ahora mismo tu cuerpo esta en modo “ahorro de batería” para que me entiendas. Estás por debajo de tu peso y el cuerpo es muy sabio, no puede permitirse un lujo como la menstruación y por eso no estas teniendo ciclos. La sangre que se pierde con las reglas está cargada de nutrientes y minerales, de hecho algunas mujeres tienen anemia cuando menstrúan. Las hormonas que te han recetado te obligan a tener reglas porque tu cuerpo no las está produciendo de forma natural, porque no puede, por eso si dejas de tomarlas no tienes reglas.
        En resumen, puede que estés comiendo “más sano” o que hayas mejorado tus hábitos de vida pero ahora mismo no estás cubriendo tus necesidades energéticas y por eso no tienes menstruación, en un principio, porque el tema del estrés y sueño también influye. Intenta comer raciones más grandes, hacer 5 tomas al día sin picar entre horas, mucha fruta, verdura, alimentos integrales (sin pasarse), carne blanca, pescado blanco y azul, beber 1,5-2L/día de agua, aceite de oliva virgen extra como grasa principal, comer pausadamente, hacer ejercicio, dormir 8h… etc. osea, los consejos de siempre. Me sorprende que quien te haya recetado las hormonas no te haya dicho nada pero bueno, espero haberte ayudado Carmen!
        Por cierto, ¡muy buen post! Sí, debería haber una asignatura de Nutrición en los colegios y nutricionistas en la sanidad pública. Algún día lo conseguiremos

    • Silvia says

      Enhorabuena!!! A mi me sucedió algo similar, claro q ser nutricionista y volver a hacer deporte (lo dejé durante la carrera x falta de tiempo). Es cuestión de proponérselo y actuar. Es cierto q nos venden los productos de una manera pero la etiqueta muestra la verdadera. Ojalá consigamos q nos incluyan en sanidad pública, no son pocos los pacientes q creen comer bien y cuando les explicas el motivo xk les cuesta perder peso se sorprenden! !! Gracias x tu testimonio.

    • Sora says

      Estoy algo confusa, me estas diciendo de que tu engordabas y el resto de tu familia no y comias lo mismo, entonces el problema no viene de esos hidratos y esos azucares escondidos sino de tu cuerpo.
      Yo peso 46kg y como mas hidratos y azucares que mi pareja que pesa cerca de los 90, a pesar de que yo le preparo una dieta de proteínas y verduras y yo no me privo, él pesa más que yo al final de la semana…
      Estamos pasando ha hablar de un problema metabólico y no de los contenidos de los alimentos que también son muy importantes.
      En el caso de él, dos semanas de dieta y una cena de una pizza hace que todo el esfuerzo de esfume. Yo como comida basura y me tiro el día picando y al final de semana acabo con el mismo peso, algo increíble teniendo en cuenta de que encima sufro estreñimiento crónico.
      Por cierto, muy buen escrito.

    • yol says

      Yo ya sé todo esto desde hace tiempo, el problema es comprar en el supermercado. Prácticamente el 99% de las galletas tienen grasa de palma o vegetales hidrogenadas y las artesanales están hechas con grasa de cerdo. Si reduces toda la comida procesada/envasada casi ni puedes comprar. He dejado la leche y por tanto el yogur y ya no sé qué desayunar; estoy cansada del té y la fruta. En fin, que está bien avisar pero esto ya se sabe y nadie ayuda a partir de ahí.

      • Mart says

        La solución para aquellos que decís que todo lo que venden lleva mucha azúcar y cosas hidrogenadas está en vuestra cocina: hay que cocinar. Si comes galletas, que sean hechas por ti, igual que la pizza o cualquier otra comida: hay millones de recetas ricas y sanas. Sólo tienes que incluir en tu compra verduras frescas, carne y pescado, frescos o congelados y cocinarlos. Hacer muchos platos de cuchara, legumbres… Es un mito que todo esto exija más tiempo. Y cocinar de forma sencilla está al alcance de todo el mundo. Sólo hay que ponerle interés y practicar un poco

    • Gracias

    • Óscar says

      Excelente la explicación del azúcar… Pero lo que no me queda claro es por qué, como tú misma dices, todo ese azúcar a tí te engordaba pero no al resto de tu familia, comiendo todos lo mismo. ¿Alguna teoría?

      • Deborah García Bello says

        Hola Óscar. Hay muchas variables en juego. Para mí aprender qué era el IG me sirvió de base, pero eso es sólo el principio, algo por lo que empezar. El consumo excesivo de azúcar es un problema del que no somos conscientes, la mayoría de las veces nos afecta al peso, pero también nos está afectando a la salud: caries, diabetes…
        Cada persona tiene un metabolismo sensiblemente diferente, y por eso hay dietas que a unos les funcionan y a otras personas no. En el caso de mi familia también influía la diferente actividad física. En apariencia yo hacía el mismo deporte que mi hermano, pero en realidad él ni se sentaba para estudiar y yo sí, además de que él es más alto que yo y comíamos exactamente la misma cantidad. Si lo analizamos todo hay muchos factores a tener en cuenta.

    • Gabriel jesus says

      Si la p*** azúcar es tan mala para la salud, a qué esperan las autoridades sanitarias para promover la inclusión de etiquetas en las que se expliquen gráficamente del veneno en que se convierte el azúcar en nuestro organismo.
      De la misma forma que se indican en las cajetillas de tabaco. A ver si así nos concienciamos de una vez de los efectos malignos del azúcar sobre nuestro organismo.

      • Caracono says

        Lobbys alimentarios, amigo. Intereses económicos.

    • Vanesa Marco says

      Estoy de acuerdo con todo lo que dices. A mi me paso lo mismo que antes ti en la sanidad pública, me dieron una dieta de 1.200 calorías al día y te veo el mes que viene…..
      No volví más , claro.
      Me encanta leer sobre salud y comida, eso me motiva a cambiar mi estilo de vida para siempre , no unos cuantos meses de dieta, y blogs como estos me ayudan al seguir.
      Muchas gracias.

    • Debora says

      Muchas gracias por explicarlo tan bien.

      Pero no me queda claro algo, ¿donde está el límite?. Yo a mi hijo por ejemplo desde que tiene 2 años para desayunar le doy un biberón con cola cao y antes con cereales (que seguro que tenia azucar porque eran con miel o con galletas… lleva trigo, maiz…)
      Si luego el yougurt tambien lleva azucar, los zumos de bricks, le pongo un rebanada de pan o bimbo o un trozo de pan normal para el cole, a veces cena puré de patata… sumo y sigo… ¿le estoy haciendo mal?

      En mi casa se come mucha verdura y pasta/arroz y poca carne y resulta que ahora sé porque engordamos… sinceramente me desquicia en el peso.

      Hice la dieta del metabolismo acelerado, y ahora piensas en tu articulo, en que trigo/maiz están muy genéricamente modificados y cuesta digerirlo, no mezclar ciertos alimentos… La dieta mediterranea se va a la porra… menos mal que nos queda el gazpacho :'(

      Gracias por tu articulo, pero no con respecto a mi, sino a mi hijo me agobia pensar que lo estoy condenando a ser obeso aunque le este dando un zumo de brick o un sandwich en vez de pasteles.

      • Deborah García Bello says

        Hola Debora. Es natural que hayas escogido esa clase de alimentos para tu hijo, porque son los que la mayoría hemos consumido porque son “lo normal”, lo que se supone que es para desayunar, merendar… La mejor forma de visualizar cuánto azúcar le estás dando es sumar, según la información que figura en los envases. Así verás que el cacao que añades a la leche tendrá unos 75g de azúcar (cada 100g de producto), los zumos de brick suelen contener azúcar añadido también, y si no es añadido, muchas veces no contienen la pulpa (fibra), con lo que sigue siendo poco aconsejable. El pan de molde también contiene azúcar añadido. Y un largo etc.
        Pequeños cambios que no cuestan demasiado serían cambiar el pan de molde por pan integral, evitar el cacao en la leche, que consuma la fruta, no el zumo… Es decir, evitar el azúcar añadido y, en caso de que el alimento ya contenga azúcar de forma natural (como es el caso de la fruta) que tenga la mayor cantidad de fibra posible.
        Y te dejo otra reflexión ¿por qué todo lo que desayuna/merienda tiene que saber dulce si no hay ninguna razón nutricional para ello?
        Un saludo y ¡muchas gracias!

    • cristitr says

      Muy buen artículo, muy claro y directo!

    • Max says

      Muchas gracias por el artículo, explica conceptos que mucha gente le cuesta entender.

    • Vivi Cuenca says

      Solo para dejar constancia y que sepais que hay esperanza en la Sanidad Pública. A mi me han tratado en la Unidad de Obesidad del Hopsital Universitario de La Paz.
      Hay muchas variantes y tratamientos diferentes, yo estaba en el proceso de someterme a una operación de bypass gástrico.
      El fin de la Unidad es enseñarte a comer, no llegar a la operación si se puede evitar.
      Y entre las diferentes charlas, cursos, apoyos y asesoramientos tienes: apoyo de siquiatria, talleres de nutrición, talleres de ejercicio.
      Y en los talleres de nutrición, nos enseñan a leer etiquetas, a saber el IG, a saber que el hidrato de carbono no es el enemigo, solo hay que controlarlo. A eliminar falsos mitos, hablar de grasas, proteínas,…
      En fin, que gracias a la Sanidad Pública (y a la operación) ahora ya estoy sana y he conseguido salir de una enfermedad muy grave: la obesidad.
      (Si, en la Unidad de Obesidad ha sido el primer sitio donde me han tratado como enferma, no como una puta vaga que no “sabe/quiere” hacer dietas).
      De todos los consejos de 3 años de tratamiento me quedo con uno que es básico: no hay milagros.

      Un saludo.

    • Wada says

      Hola, muchas gracias por este tipo de artículos, yo desde hace un par de años vivo obsesionada en contar calorías, porque de cualquier cosa que como, incluso light, engordo El sistema del azúcar lo aprendí hace un año, y apenas como pasta, arroz, pan… hidratos en general, como yogures desnatados, nunca fruta después de comer por recomendación de mi nutricionista, leche sin lactosa y solo un vaso en el desayuno, refrescos con cero azúcar, galletas sin azúcar añadido y un par de ellas para desayunar, en fin, cosa que compro miro mucho que no contenga azúcares, y aun así, engordo. Ejercicio hago pero no exagerado, es decir, no voy a correr, pero hay días que hago zumba,y otros salgo a andar. Mis análisis están genial, no tengo tiroides ni nada, y aun así engordo. Lo unico que a los 39 años empecé con problemas de menopausia precoz y deje de fumar, y a raiz de eso empecé a engordar. Y a mis 42 años no me gusta mi cuerpo, me sobran 15 kilos, y ya no se como perderlos Podrías ayudarme? Cualquier consejo será bienvenido, gracias.

    • Silvia says

      Hola.
      Me gustaría a ver si me puedas dar ideas de desayuno. No puedo no desayunar galletas o magdalenas o cereales…. No se que desayunar si no es eso. Es lo que más me pierde el desayuno y la meriesa. Siempre acabo comiendo basura a esas horas

    • Fisico says

      Sólo dos cosas muy fáciles en más que estás totalmente equivocada.

      1. El IG como clasificación de los HC puede tener algún sentido si lo único que se comen son HC, sino es irrelevante. Habría que valorar la carga glucemica. El IG es algo desfasado e irrelevante en la dieta.

      2. Los HC no se transforman en grasa. Pueden hacerlo pero es un proceso altamente costoso y complicado en nuestro cuerpo. Lo que hace que almacenes grasa es el exceso energético de la dieta y lo que se almacena es la grasa de la dieta, en primera instancia. Por lo tanto decir de forma simplista que los HC se convierten en grasa es un sin sentido.

      Por lo demás, comparto el mensaje general del artículo.

      Saludos

    • sonia says

      Hola, es increible como los intereses economicos son mas importantes que la salud de la nutrición, hace muchos muchos años que michel montignac formuló un estilo de nutrición basado en el indice glucemico, lo hizo publico ante sus colegas en multitud de ocasiones pero siempre se ha tapado, los nutricionistas siguen dando dietas de 1000 calorias que están condenadas al fracaso.
      A la chica del último post le recomiendo que lea el libro de montignac (que no es un regimen disociado ni nada por el estilo) explica fenomenalmente lo del índice glucemico, porque se engorda y como revertir ese proceso, mucho animo a todos y a cambiar habitos chicos!!!

    • Estupendo articulo. Gracias por compartir información tan valiosa sobre este tema. Saludos

    • Yeison says

      Hola muchas gracias esta era la explicación que necesite de hace 6años ahora subo de peso de nuevo y supuesta mente comiendo bien y no son muchas cosas Q tienen azúcares y eso es lo que afectaba muchas gracias gracias a ti se esto y voy a practicarlo de por vida no sabes cuanto te agradezco gracias….

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