Algunas últimas palabras de condenados a muerte
Existe un registro de las últimas palabras que ha dicho los condenados a muerte, lo ha recopilado el departamento de justicia de Texas donde ya se han ejecutado a más de 500 personas.
Algunas de esas frases son bastante curiosas, de todas hemos extraído las que nos parecen las más extrañas:
Brian Roberson (ejecutado en 2000): “¡Qué os den!”, este fue simple, corto y directo.
Kimberly McCarthy (ajusticiada nº 500): “Esto no es una derrota, es una victoria. Ya sabéis a dónde voy, a la casa a estar con Jesús. Mantened la fe. Os amo a todos”, dicen que cuanto más cerca de la muerte estamos más creemos en nuestra religión.
Karl Eugene Chamberlain (ejecutado en 2008): [a la familia de su víctima] “Lo siento terriblemente, me gustaría poder morir más de una vez para deciros cuánto lo siento”, arrepentimiento en el último momento.
Charlie Livingston (ejecutado en 1997): “Vosotros me trajisteis aquí para ser ejecutado, no para hacer un discurso. Eso es todo”, este no tenía ganas de decir nada.
James Collir (ejecutado en 2002): “Lo único que quiero decir es que agradezco la hospitalidad que vosotros conmigo y el respeto que me han demostrado. La última comida era realmente buena… Gracias, chicos, por estar ahí y darme un poco de guía espiritual y apoyo”, agradecido hasta el último momento.
Jonathan Moore: “Jennifer, ¿dónde estás? Lo siento. Lo hice por miedo, estupidez y falta de madurez. No fue hasta que me encerraron cuando me di cuenta de que era un buen hombre. Lo siento por toda su familia”.
Larry Davis: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Todo se ha cumplido.”
Otros dijeron: “Me gustaría dar las gracias a mi familia por su apoyo, amor y comprensión. Me gustaría señalar algunas cosas, recibí tu carta. Me tocó y me cambió”. Existe un registro de las últimas palabras que ha dicho los condenados a muerte, lo ha recopilado el departamento de justicia de Texas donde ya se han ejecutado a más de 500 personas. Algunas de esas frases son bastante curiosas, de todas hemos extraído las que nos parecen las más extrañas:
Brian Roberson (ejecutado en 2000): “¡Qué os den!”, este fue simple, corto y directo.
Kimberly McCarthy (ajusticiada nº 500): “Esto no es una derrota, es una victoria. Ya sabéis a dónde voy, a la casa a estar con Jesús. Mantened la fe. Os amo a todos”, dicen que cuanto más cerca de la muerte estamos más creemos en nuestra religión.
Karl Eugene Chamberlain (ejecutado en 2008): [a la familia de su víctima] “Lo siento terriblemente, me gustaría poder morir más de una vez para deciros cuánto lo siento”, arrepentimiento en el último momento.
Charlie Livingston (ejecutado en 1997): “Vosotros me trajisteis aquí para ser ejecutado, no para hacer un discurso. Eso es todo”, este no tenía ganas de decir nada.
James Collir (ejecutado en 2002): “Lo único que quiero decir es que agradezco la hospitalidad que vosotros conmigo y el respeto que me han demostrado. La última comida era realmente buena… Gracias, chicos, por estar ahí y darme un poco de guía espiritual y apoyo”, agradecido hasta el último momento.
Jonathan Moore: “Jennifer, ¿dónde estás? Lo siento. Lo hice por miedo, estupidez y falta de madurez. No fue hasta que me encerraron cuando me di cuenta de que era un buen hombre. Lo siento por toda su familia”.
Larry Davis: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Todo se ha cumplido.”
Otros dijeron: “Me gustaría dar las gracias a mi familia por su apoyo, amor y comprensión. Me gustaría señalar algunas cosas, recibí tu carta. Me tocó y me cambió”.

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