Las fallas activas que amenazan La Palma
Un movimiento persistente bajo la superficie
Existe una fuerza subterránea que permanece en constante actividad. Recientemente, ha vuelto a demostrar su capacidad para causar daños. Las grietas tectónicas en La Palma que representan un riesgo son vigiladas constantemente. ¿Qué nivel de amenaza suponen en el presente?
El desplazamiento continúa
Las dos principales fracturas de la isla –conocidas como Tazacorte y Mazo– siguen en movimiento. Este proceso se mantiene incluso cuatro años después de la última gran erupción volcánica. Esta actividad ha estado causando impacto en edificaciones y obras públicas desde, al menos, la década de los ochenta.
Esta es la conclusión de un trabajo realizado por expertos del Instituto Geológico y Minero de España. La investigación, publicada en una revista especializada, fue dada a conocer recientemente. El análisis apunta a que estas fracturas ayudaron a dirigir el material volcánico hacia la superficie durante el episodio eruptivo. En la actualidad, continúan moldeando los cambios en el terreno tras la erupción.
Un problema de larga data que se intensifica
El estudio fue solicitado por el consistorio de El Paso. Revela que numerosas casas en esta localidad han necesitado arreglos desde hace décadas por los mismos daños estructurales. Esto evidencia un deslizamiento constante de estas fallas, que comenzó antes de la erupción y persiste después de ella. La mayor alarma reside en que el ritmo de este movimiento se ha incrementado de forma muy notable.
Se registró actividad sísmica cerca de la superficie durante la crisis volcánica. Sin embargo, la falta de terremotos detectados instrumentalmente en la actualidad sugiere que las fracturas han vuelto a un modo de desplazamiento silencioso, sin sacudidas bruscas.
La vigilancia es fundamental
Dado que estas grietas tectónicas siguen activas, los científicos subrayan que es crucial mantener su observación. Este seguimiento es necesario tanto para entender la evolución del terreno como para orientar la planificación urbanística futura. Estas estructuras geológicas pueden suponer una amenaza sísmica latente.
Mediante una técnica innovadora que emplea un instrumento de alta precisión, se ha medido que el desplazamiento anual oscila entre 0,24 y 2,80 milímetros. Los investigadores destacan que esta metodología se utilizó primero en un escenario de emergencia, pero ha probado ser valiosa para cartografiar las zonas de fractura activa mediante el análisis de las grietas visibles en superficie. Para una supervisión completa, es preciso combinar estos datos con información obtenida desde satélites.
Contenido original en https://www.nosabesnada.com/cultura/las-fallas-activas-que-amenazan-la-palma/
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